domingo, 21 de noviembre de 2010

Música y literatura (comentarios al 2º capítulo)

La combinación de música y literatura es, probablemente, uno de los mejores cócteles con los que emborracharse hasta perder el sentido de la realidad.

También existe la posibilidad de unirlas de forma más íntima, como poniéndole música a un poema para convertirlo en una canción o escribiendo sobre música de manera "literaria".

Thomas Mann convertía buena parte de su "Doktor Faustus" en un ensayo sobre la música, obsesión del protagonista de su obra, Adrian Leverkühn.

Yo no pretendía tanto al describir la interpretación de Helena (el nombre elegido tampoco es casual); tan sólo que el lector sintiera mínimamente lo que siente este otro Adrian al escucharla. Ese virtuosismo de la primera violinista de la Filarmónica de Berlín (galardón equivalente, quizá, a la cima de la interpretación instrumental), es el fundamental elemento de Helena que cautiva al protagonista, más incluso que su belleza.


Anne-Sophie Mutter, la "encarnación" de Helena

La elección de la pieza también es premeditada: por un lado, el tercer movimiento del Verano de Vivaldi va a provocar toda una tormenta en las vidas de humana e inmortal; por otro, es una de mis piezas clásicas favoritas, y recomiendo encarecidamente escucharla, por su belleza elemental, su fuerza y su intensidad primarias.

Pero la música tiene una presencia más sutil y más profunda en este capítulo. Y es que el conflicto entre Helena y Adrian, su relación, está perfectamente descrita en una de las estrofas de "Moon over Bourbon street", una canción de Sting inspirada precisamente en "Entrevista con un vampiro", de Anne Rice:
"How could I be this way
when I pray to God above
I must love what I destroy
and destroy the thing I love"

La de Adrian y Helena es la típica relación imposible que tantas historias (y música) ha originado, incluyendo la de Drácula y Mina. Los vampiros se alimentan de humanos, que son poco más que animales indefensos, impotentes, incapaces de resistirse a los poderes de aquéllos. ¿Qué arma pueden usar para no convertirse en víctimas, en corderos en el matadero? Paradojicamente, una que no es un arma, pero que ha causado más conflictos que ninguna otra cosa en este mundo.

Pero, ¿pueden amar los vampiros? ¿Cuáles serían las consecuencias? Puede un lobo que lucha por ascender en la manada encapricharse de un delicioso corderillo? 

Quizá es que la música amansa a las fieras.

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