jueves, 18 de noviembre de 2010

Esa dichosa primera frase

Yo no padezco el conocido "miedo a la hoja en blanco", ni creo que lo padezcan el resto de profesionales del escribir en general. Padezco la congoja de la primera frase.

Me explico: cuando finalmente me pongo ante la susodicha hoja es porque sé sobre lo que quiero escribir y tengo una idea bastante concreta de cómo quiero hacerlo. Tanto si es una noticia, un reportaje, una nota de prensa o una novela, sé lo que quiero contar, ¿pero cómo lo empiezo?

Esa es la clave; una vez tengo el primer párrafo lo demás viene rodado, como cuando arrojas una piedra por una pendiente. El primer empujón dota de inercia al relato, sólo hay que añadir detalles para que crezca, hasta que incluso los mismos personajes te hablan, te cuentan lo que van a hacer a continuación, en definitiva: cobran vida propia. La historia, claro está, les sigue a ellos y fluye hasta su final.

¡Pero qué difícil es dar ese empujón! Ese gancho que atrapará al lector, como hace un buen titular. Jamás he comprado libros por la cubierta, pero sí por su comienzo. Si es (me parece) bueno, estoy seguro de que el resto también lo es.

Para mí el ejemplo más claro de esto es el Don Quijote. Estaréis hartos de leerlo, pero no puedo dejar de escribirlo:

"En un lugar de la Mancha,
de cuyo nombre no quiero acordarme,
no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero,
adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".

Su ritmo es tan perfecto que es casi un verso, y describe maravillosamente a su protagonista, pero resulta sencilla.

Una apuesta menos segura: el comienzo del Capitán Alatriste, de Pérez-Reverte:

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso,
pero era un hombre valiente."

Otra vez aparece un ritmo perfecto y una manera original de hablar del protagonista sin pretensiones ni alardes. ¿Cuánto tiempo lleva lograr algo así? ¿Cuantos borradores y pruebas? ¿Cuánto de técnica, cuánto de talento, cuánto de experiencia?

A quienes piensan que ser escritor es llenar páginas de frases yo les digo que es escribir una frase que valga todas las páginas. Y además la primera, por eso me acojona.

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