martes, 11 de enero de 2011

¿Un mundo sin libros? II

Leo con tristeza en el boletín de Escritores.org que España ha vuelto a dejar pasar el tren del libro electrónico. El artículo es muy extenso y completo, lo que se agradece mucho, no así el contenido, que podría resumirse en esta frase: los medios para que prospere el soporte existen, la voluntad de lograrlo no.

Soy muy consciente del trabajo de los editores, cuyos esfuerzos logran una buena distribución y la visibilidad del escritor y su obra, pero tengo que censurar su actitud como responsables del escaso progreso del libro electrónico en nuestro país.


Por lo que veo y leo, el problema que ven los editores al libro electrónico (o más correctamente al lector electrónico o e-reader) como medio de difusión de novelas y resto de géneros es la piratería. El desarrollo masivo de Internet y la digitalización de todo tipo de contenidos han causado que la gente pueda acceder fácil, rápida y económicamente a dichos contenidos, ya sean películas, música o libros. Esto, que es algo maravilloso (otra cosa es la capacidad de los usuarios para filtrarlos y emplearlos) ha permitido también que una costumbre tan antigua y querida como la de prestar películas, música o libros se haya elevado a la enésima potencia. Y no nos confundamos: colgar un archivo no deja de ser una forma de compartir que, gracias a la tecnología, permite prestar a muchísima más gente que de la forma tradicional.

Es comprensible que existiendo un modo de obtener contenidos gratuitamente los productores y/o distribuidores de esos mismos contenidos quieran restringir esa capacidad masiva de prestar para no ver reducidos sus ingresos (y los de aquellos que forman parte de la industria, los trabajadores). Persiguiendo ese sistema perfecto e infalible de restricción llegaron a la anuanciadísima y esperadísima Libranda, pero nada es infalible, por lo que han vuelto a mirar al legislador para que les apoye y cree una ley ad hoc que les ampare y dificulte o prohíba "los préstamos". Dicha ley parece correr la misma suerte que el sudario que Penélope tejía y destejía anhelando la llegada de su esposo.

La consecuencia es que, temerosos de ver cómo la piratería reduce sus notables ingresos por la edición de libros (según leo les corresponde un 50% de la venta de cada ejemplar), han decidido seguir con el papel. Es comprensible, puesto que una empresa existe para ganar dinero, no para hacer caridad, ¿pero de verdad no existe una forma de proteger sus intereses sin permanecer en la edad de piedra/papel? La rueda de la Historia avanza a fuerza de aquellos que la empujan sobre los obstáculos de quienes pretenden detenerla, y éstos nunca han logrado, ni lograrán, su objetivo de forma permanente. Los editores, más que ningún otro, deberían entender esto y buscar una forma de beneficiarse de ese avance en vez de en su freno. Desde luego que la gente preferirá descargarse un libro en vez de pagar 20 euros por él, ¿pero ocurriría lo mismo si costara 10? ¿Hay estudios serios e independientes al respecto?

Es evidente que editar un libro en papel cuesta mucho dinero, ¿pero cuánto cuesta hacerlo en un formato digital? Según el artículo sólo un 10%, por lo que la reducción de los ingresos podría compensarse sobradamente con la reducción de los costes. En Estados Unidos ya lo han entendido, ¿por qué aquí no? ¿No se dan cuenta de que acabaremos comprando los libros en las tiendas de Apple, Amazon o Google? ¿No se dan cuenta de que con esa mentalidad seguiremos yendo siempre un paso (o los que sean) por detrás de quienes comprenden que hay cosas que ni pueden ni deben detenerse?

4 comentarios:

  1. Yo hace poco estuve probando ese engendro llamado Libranda y no me podía creer lo que estaban viendo mis ojos: diseño pésimo, precios que apenas se diferenciaban de los libros impresos, formatos limitados a ciertos ebooks... Vamos, un despropósito. Realmente, la única arma que tienen a su favor las editoriales para que empiece la piratería masiva de libros es que, hoy por hoy en España, seguimos sin acostumbrarnos al formato electrónico (yo misma estuve a punto de comprarme un bonito ebook de Sony pero cuando lo tueve en mis manos cambién de opinión porque no me gustaba nada la sensación).
    Mi nuevo móvil tiene e-reader, así que lo probaré (con tu primera novela, por ejemplo ;-) )

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  2. La incomodidad de leer en lectores electrónicos desaparecerá, estoy seguro. Es lógico que el cambio de soporte cueste, como nos costó a muchos pasar de la máquina de escribir al ordenador. Se nos hace muy raro no tocar lo que estás escribiendo o leyendo. Supone un cambio ENORME en muchos niveles, y todo esto de las descargas, la piratería y las leyes sólo son la punta del iceberg. Ojo a esta década.
    Y te tomo la palabra en cuanto al segundo párrafo.

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  3. Hola, estoy recorriendo tu blog y me ha llamado la atención tus entradas, muy bueno.Saludos.

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  4. Muchísimas gracias, Maxymo.
    Para que luego digan que en Internet sólo hay "piratas".

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