domingo, 27 de febrero de 2011

Cine, cine, cine, más cine por favoooor...

...que cantaba Aute. En la víspera de la entrega de los Oscars, me parecía casi obligatorio escribir sobre cine y, habiendo miles de perspectivas desde las que abordarlo, me he decantado por la más personal: el cine que me gusta.

Nuestra edad determina en buena parte el cine que vemos, puesto que, por mucho que existan los reproductores caseros, los estrenos (como la actualidad) mandan. Somos hijos de nuestro tiempo, así que somos hijos de lo que leemos, de lo que oímos y, desde luego, de lo que vemos. Por mi edad, entonces, he bebido del cine de los ochenta y de los noventa y, también por mi edad, el género que más me ha marcado de momento es el de aventuras.

Cuando somos niños y jóvenes, por nuestra escasa experiencia vital, lo que buscamos son ídolos a los que admirar. Después, ya con mayor recorrido, nos fijamos más en personas con las que identificarnos. Así pues, yo buscaba héroes, y las pantallas estaban llenas de ellos. Yo quería ser Luke Skywalker, Karate kid o Marty McFly. Quería vivir aventuras extraordinarias, tener un maestro maravilloso y ganar el corazón de la princesa porque, a esas edades, queremos princesas. Luego las cosas cambian, pero eso ya es otro tema.

Desgraciadamente, el cine fantástico no era demasiado valorado por la Academia de Cine Estadounidense, me imagino que debido a la edad de sus componentes, más proclives a apoyar personajes e historias con las que identificarse por lo que ya he comentado. Pero en las taquillas... en las taquillas ya era otra historia. Películas como "La Guerra de las galaxias", "Superman", "Regreso al futuro" o "En busca del Arca perdida" recaudaban más que ninguna pero estaban condenadas a llevarse los llamados premios técnicos (efectos especiales, de sonido, maquillaje, montaje...) mientras otras como "Toro salvaje", "En el estanque dorado" o "Memorias de África" ganaban los importantes, merecidamente, desde luego, pero siendo menos rentables.

Esto ha ido cambiando poco a poco: el cine fantástico y de aventuras fue haciéndose cada vez mayor hueco en la Academia, hasta el punto de que en 2004 la tercera parte de "El Señor de los anillos" lo ganó prácticamente todo, Oscars principales incluidos. ¿Significa esto que este tipo de cine ha mejorado o que los jurados han cambiado sus preferencias? Yo me inclino por lo segundo.

Volviendo a mis diez pelis favoritas (es imposible nombrarlas todas) y a los premios que han ganado, vea y compare con las suyas:

-El Imperio contraataca, de 1980, ganó el Oscar al mejor sonido y ni siquiera tuvo nominaciones importantes, pero yo le hubiera dado uno a Darth Vader, otro a Han Solo y otro al maestro Yoda.

-Cantando bajo la lluvia, de 1952, no ganó ningún Oscar, pero tiene, para mí, una de las diez mejores escenas de todos los tiempos. Es imposible que Gene Kelly cantando y bailando no te saque de un día malo.

-E.T., de 1982, se llevó el Oscar a mejores efectos visuales, de sonido, banda sonora y sonido, los principales se los llevó Gandhi. Me da igual, esta historia de amistad intergaláctica me sigue emocionando como cuando era crío y la escena final es comparable a esa otra trágica y maravillosa despedida de Casablanca.

-Braveheart, de 1995, sí ganó los Oscars a mejor película y mejor director. Si en el diccionario buscas la palabra "épica" te sale una foto de Mel Gibson corriendo en kilt por las highlands escocesas. Casi logró que deseara morir igual que William Wallace. Y no me importa lo más mínimo que no se ciña a la historia real.

-Seven, también de 1995 no ganó ningún Oscar (ya sabes que sí lo hizo la de arriba), pero recuerdo poquísimas pelis que me hayan tenido tan pegado a la butaca como esta. El John Doe de Kevin Spacey y el Lecter de Anthony Hopkins son los monstruos humanos más aterradores del cine. El guión, el montaje y la música me siguen poniendo los pelos como escarpias.

-En busca del Arca perdida, de 1981, ganó los Oscars de dirección artística, efectos visuales, montaje y sonido. Es la película de aventuras definitiva y tiene la mejor escena introductoria de la historia del cine.

-Con la muerte en los talones, de 1959, no se llevó ninguna estatuilla de la Academia, pero esta tiene una de las mejores escenas finales de la historia del celuloide. Y el héroe corriente de Cary Grant es antológico.

-Alien, de 1979, sólo ganó el Oscar a los mejores efectos visuales, pero creo que no hay otra película que me hiciera cagarme de miedo como esta. La Ripley de Sigourney Weaver es el epítome de las heroínas.

-Lady Halcón, de 1985, no obtuvo ningún premio de la Academia. No importa: me enamoré perdidamente de Michelle Pfeiffer y sigo queriendo ser el valiente y honorable Capitán Etienne Navarre.

-La gran evasión, de 1963, tampoco ganó Oscars, pero a mí me parece la película de fugas por antonomasia y, cuando voy en mi moto me siento como Steve McQueen.

Y, claro está, hoy quiero que gane "Origen".

1 comentario:

  1. Pues al final "Origen" se llevó los técnicos...
    ¿Será que no entra sangre joven en la Academia desde hace 10 años?
    Por cierto: gala aburridísima y James Franco sustituido por un tío que llevaba una careta suya, porque no cambió de gesto en toda la noche.

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