lunes, 14 de marzo de 2011

"La trilogía de Corum", fantasía clásica, fantasía fantástica

A mi edad y leyendo clásicos, pensará alguno. Pero es que me faltan tantos todavía (clásicos y años) que a veces me resulta frustrante saber que no podré leerlos todos, y que son aún más las novedades que se me van a quedar por el camino...

En fin, en este caso comento la obra de un autor que es una leyenda viva del género fantástico y que, sin embargo, no alcanzó las expectativas que tenía sobre él cuando leí hace años las aventuras de su personaje más conocido, Elric de Melniboné. El autor es el inglés Michael Moorcock (también periodista y músico) que ha ganado numerosos premios literarios internacionales en el género, entre ellos el Nebula, el World Fantasy (por toda su obra) y el John W. Campbell Memorial, curiosamente, ninguno de ellos por las novelas sobre Elric.

En su momento pensé que mi decepción con las aventuras del héroe albino se debía exclusivamente a la traducción española de la edición de Martínez Roca, pero esa ausencia de premios, así como las opiniones de otros amigos me han confirmado que no es de las mejores obras de Moorcock.


Pero, en el caso que me ocupa esta vez, la trilogía de Corum, sí hubo premio, concretamente el August Derleth (otorgado anualmente por la British Fantasy Society) por los volúmenes I y III, "El caballero de las espadas" y "El rey de las espadas" en 1972 y 1973. Sí, ha llovido mucho, pero como he comentado reverencio a los grandes autores por la calidad de su trabajo y también (quizá sobre todo) porque son quienes abrieron camino para que otros pudieran asfaltarlo después.

Corum Jhaelen Irsei de la Túnica Escarlata es un príncipe de los Vadhagh, una raza similar a la élfica (quizá incluso emparentada de alguna forma según se desprende de las novelas) que vive en una época que podría denominarse medieval en un mundo paralelo al nuestro. De hecho, ese paralelismo define uno de los dos conceptos fundamentales de casi toda la obra del escritor, el de multiverso. Este concepto establece que existen infinidad de mundos o universos que no son sino versiones diferentes del mismo, por lo que se basaría directamente en la teoría física de los universos paralelos que Hugh Everett propuso pocos años antes de la publicación de las aventuras de Corum y de las otras versiones de dicho héroe. Efectivamente, si el multiverso lo conforman versiones de uno solo, algunos personajes también tendrían sus versiones alternativas, lo que lleva al otro concepto fundamental de sus obras: el campeón eterno.

El campeón eterno es un héroe a su pesar, forzado a salvaguardar a sus seres queridos y a sí mismo de los horrores de su mundo, generalmente provocados por los dioses, por lo que siempre acaba enfrentándose a ellos. Existe una versión de este héroe en todos los universos del multiverso, por lo que constituye una especie de punto tangencial entre ellos y, por tanto, entre casi toda la obra de Moorcock. Así, otra versión del príncipe Corum es el mencionado Elric de Melniboné, que vive en su mundo correspondiente, al igual que Dorian Hawkmoon o Erekosë. Estas versiones del mismo individuo han llegado a encontrarse en algunas novelas, siempre en momentos de gran peligro, lo que supuso una novedad en su época y una invención tan fantástica como las propias tramas.

Las tramas de entonces, claro, que hoy día nos parecerían sencillas, casi pueriles. En Corum se reduce a la búsqueda de venganza. Por contra, creo que su desarrollo y su conclusión no han perdido ni fuerza, ni frescura, ni osadía. Moorcock pone a su atormentado personaje contra las cuerdas, enfrentado a situaciones imposibles de las que pocas veces sale ileso, sobre todo psicológicamente. De hecho, en sus numerosas confrontaciones con los dioses es habitual que estos héroes comprendan su papel de marionetas y que vean que, para librarse de él, deben considerarse seres libres capaces de forjar sus propios destinos, en resumen: de decir "no" a sus dioses.

Otro aspecto que me ha gustado de esta trilogía son las descripciones, ni demasiado largas (un auténtico vicio de nuestra época que sigue sin gustarme nada) ni demasiado escasas, con símiles y metáforas sencillas pero evocadoras y efectivas, al igual que el lenguaje en sí.

Como nota negativa, aparte de la trama, destacaría el carácter del protagonista, que me resulta poco realista para corresponder a un héroe que lucha por su vida y la de sus allegados. Es demasiado introvertido, demasiado sensible y cultivado, demasiado autocompasivo como para imaginármelo destrozando a espadazos a hordas de enemigos. Supongo que ese carácter reflexivo es necesario para mostrarle como un personaje trágico, un héroe que no quiere serlo y que hubiera preferido quedarse en su suntuoso palacio fumando hierbas aromáticas y leyendo poemas en la antigua lengua. Es algo que puede resultar atractivo al principio, pero que acaba cansando a fuerza de repetirse página tras página y que, en mi opinión, no cumple el objetivo de Moorcock de criticar o ridiculizar a los héroes más clásicos (y para él más planos o maniqueos) del género.

En definitiva, esta trilogía de Corum ("El caballero de las espadas", "La reina de las espadas" y "El rey de las espadas") me ha gustado bastante. Me he divertido mucho y, situándome en los años en que fue escrita, me parece llena de aciertos e ideas extraordinarias. Pero si eres de los que prefieren obras más modernas y rompedoras creo que te va a saber a poco.

Trama: ***
Emotividad: **
Lenguaje: ***

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