miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Un mundo sin libros? III

Cada vez aparecen más noticias, oficiales y oficiosas, sobre el ebook y su impacto en el modelo de negocio tradicional. Yo ya me he posicionado absolutamente a favor de este invento por su comodidad en todos los sentidos y, aunque vaya a convivir con el libro de papel durante un tiempo, creo que al final el primero acabará imponiéndose. ¿Y qué opciones tendrán las editoriales cuando el creador puede hacer llegar su producto directamente al lector? ¿Y las librerías?


Creo que aún podrían realizar algunas acciones sin "perder los papeles". Por ejemplo, como garantes de calidad: ante un panorama electrónico atiborrado de obras literarias, aquellas avaladas por las editoriales podrían destacar sobre las otras por haber sido seleccionadas por profesionales de la literatura. Esto implica regirse por criterios estrictamente literarios, y también contar con una plantilla numerosa de lectores/críticos que separen el grano de la paja. Si el abaratamiento de costes de producción y distribución permite sacar más títulos al mercado y a precios más bajos, ¿por qué no hacerlo?

Otra función podría ser mejorar o ampliar el contenido de las obras (siempre con el beneplácito del autor) con el objetivo de aprovechar los recursos de los ereaders para mejorar la lectura. Añadir música, documentos, críticas, biografías... Es algo que se está haciendo ya, y que no significa que haya que convertir el libro en una película o un documental; se trata de enriquecerlo, no de transformarlo.

La defensa de los intereses del autor debería ser otro imperativo para la editorial, sin ceñirse exclusivamente a sus derechos. Abarcaría más tareas, como la representación, la promoción, la consultoría... Las editoriales deberían ser agentes de sus autores y defenderlos y protegerlos como activos valiosos que son. No digo que no lo hagan ya, pero debería ser su mantra.

En cuanto a las librerías... la verdad es que resulta complicado asignarles un puesto en una cadena que está convirtiéndose en llavero. ¿Qué eslabón le corresponde, si es que le corresponde alguno? La distribución y venta pasa a realizarse en Internet, y ahí es donde deben mudarse las librerías. Desde portales atractivos y con una perfecta funcionalidad podrían ofrecer reseñas, críticas, fragmentos, chats con los autores y los editores, ejemplares personalizados, ofertas...

Como decía, el modelo de negocio cambia, y con ello las funciones de sus profesionales. Probablemente dejarán de existir los dependientes, los técnicos de imprenta, los mozos de almacén, los conductores de los camiones, pero serán sustituidos por otro tipo de profesionales: lectores y correctores, informáticos, asesores de prensa y comunicación, abogados, documentalistas, etc. Esto ha ocurrido y ocurrirá en todos los sectores que sufren una revolución. Ya no hay herreros, ni mozos de cuadra, ni tipógrafos, ni fogoneros, ni telegrafistas... El progreso acarrea la desaparición de ciertas actividades y de sus profesionales, pero también la aparición de otros nuevos.

Toca renovarse o morir y, afortunadamente, puede hacerse.

1 comentario:

  1. Añado la noticia salida hoy en El País sobre un Informa del Ministerio de Cultura analizando el panorama e-book español, en el que destaca la escasa oferta de contenidos como posible factor potenciador de la piratería.
    http://www.elpais.com/articulo/cultura/informe/Cultura/advierte/escasez/contenidos/e-books/elpepucul/20110415elpepucul_3/Tes

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