miércoles, 20 de abril de 2011

99 años sin Bram Stoker

Este 20 de abril se cumplen 99 años de la muerte de Abraham Stoker, Bram para los amigos. Este irlandés, ligado al teatro prácticamente desde el comienzo de su carrera profesional (primero como crítico, luego como representante del actor Henry Irving y luego como Director del Teatro Liceo de Londres) no pasó a la Historia por eso, ni por su amistad con Óscar Wilde o Sir Arthur Conan Doyle, sino por la novela que terminó en 1897.


Es curioso que un hombre que se graduó en ciencias y matemáticas acabara siendo conocido por una obra de marcado carácter sobrenatural, si bien es cierto que ese elemento sobrenatural resulta derrotado a manos de un hombre de ciencia. De hecho, Stoker era también aficionado al ocultismo, aunque cuidaba de creerse cualquier cosa y procuraba que nadie lo hiciera. Si Drácula representaba la superstición en su visión del mundo, Van Helsing era la ciencia que la desterraría del mismo.

Esta novela fue una de las 12 que escribió a lo largo de su vida, que terminó prácticamente como la empezó: terriblemente enfermo. Ninguna de ellas le proporcionó una fortuna ni un gran reconocimiento, a excepción del que le brindó su amigo Óscar Wilde a propósito precisamente de "Drácula". Aunque, conociendo su humor ácido y devastadoramente irónico no estoy seguro de que fuera sincero. En cualquier caso, a mí sí me parece una novela brillante, bien escrita, llena de personajes y situaciones fascinantes que no sólo me llevó a interesarme por el mito del vampiro, que Stoker fijó en esta obra como el entomólogo que inmortaliza un raro insecto con su alfiler, sino que me enseñó cómo tejer una historia añadiendo retales de prensa, diarios, telegramas y cartas.

Abraham Stoker cinceló mi imaginación como hicieran Verne, Scott, Salgari y Tolkien. Abraham Stoker me demostró que no hace falta viajar a un lugar para describirlo tan nítidamente como haría un oriundo. Abraham Stoker me enseñó que, siendo mortal, se puede crear un personaje inmortal y que, al hacerlo, se puede vivir... eternamente.

Bram Stoker
8 de noviembre de 1847-20 de abril de 1912

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