lunes, 16 de mayo de 2011

Las "Excusas para no pensar" de Eduard(o) Punset

La verdad es que a mí el último libro de Punset (que cada vez me parece más una parodia de sí mismo), "Excusas para no pensar" ha conseguido precisamente lo contrario a lo que anuncia el título: que le dé vueltas a muchas cosas. De hecho, a lo primero que di vueltas es a por qué el autor ha cambiado su nombre en la portada de "Eduard" a "Eduardo". Me hace preguntarme si de verdad está España tan fragmentada y enfrentada o sólo hacen que lo parezca.

Bien es cierto que, por lo que me ha parecido entender, lo que Punset quiere resumir en dicho titular es que si el ser humano hace lo que hace no es como consecuencia de complicados y conscientes razonamientos, sino del dictado de la memoria y la genética contenido en nuestros cerebros. Lo que el autor pretende demostrarnos (otra cosa es que lo consiga) es que tomamos la elección que tomamos porque es la que corresponde a nuestra naturaleza de animales sociales, que buscará sobrevivir, la aceptación del grupo, la reproducción, la seguridad. Da la sensación de que lo único que hace nuestra inteligencia es disfrazar nuestras elecciones instintivas de elecciones racionales con un montón de argumentos.

Centrándome ya en el libro, editado este año por Ediciones Destino (integrada en el Grupo Planeta), decir que sus 275 páginas se leen con facilidad al estar agrupadas en numerosos y breves capítulos a modo de epístolas más o menos directas que abordan infinidad de temas cuyo centro es el ser humano. ¿De dónde venimos?, ¿cómo se originó la vida?, ¿qué es el amor?, ¿cómo se genera la sociedad? o ¿qué es la felicidad? sólo son algunas de las cuestiones que aborda Punset de manera excesivamente breve para mí. Esta fórmula caracterizó (y caracteriza) y dio éxito a la "Reader's Digest", una revista estadounidense que contenía artículos condensados sobre temas científicos con afán divulgativo. Por ello, este "Excusas para no pensar" satisfará a aquellos lectores con nula formación científica, pero decepcionará a quienes han estudiado algo de biología porque se les quedará corto, aunque les servirá de punto de partida para algunos temas novedosos, porque alguna revelación hay. Si hay algo que no se puede negar a Punset es la increíble red de contactos que ha hecho en el mundo científico y académico a lo largo de su vida, que le sirven de apoyos, de fuentes solventes y creíbles en los temas que enuncia. Tanto es así que a veces el libro se convierte en una retahíla de personas de renombre con sus correspondientes declaraciones. Punset se ha convertido en una especie de cronista del saber de nuestro tiempo, y sólo por eso ya le estoy agradecido.

El estilo del libro es el que ya he referido: divulgativo, sencillo, casi como el que adoptaríamos si quisiéramos explicar a un niño (o a un tonto) qué son las estrellas o por qué el mar es azul. Y me da la sensación de que sólo le permitiríamos hablarnos (o escribirnos) así a Eduard Punset, por ese aspecto de profesor tierno y chiflado que tiene (y que creo que cultiva adrede, de ahí lo de ser una parodia de sí mismo).

Es recomendable leer el libro con lápiz y papel para así apuntar alguna idea realmente interesante, como que la dieta o el entorno pueden marcar los genes, que el cerebro posee una gran plasticidad (en cuanto a su capacidad para moldearse a lo largo de la vida) o que cocinar contribuyó enormemente a hacernos humanos. Pero lo que más me ha sorprendido han sido las llamadas a los gobiernos a cambiar la forma en que hacen las cosas, a cambiar los modelos educativos y productivos por otros más justos, más generosos, más dirigidos a promover el bienestar del individuo en vez de un supuesto bienestar económico. Punset siempre ha dado un gran valor al componente emocional del ser humano, y en este libro vuelve a ponerlo de manifiesto. Cuesta imaginarle enfadado, pero en los últimos capítulos, cuando se dirige a los poderes públicos, puedo verle golpeándoles en los dedos con una vieja regla. Está claro que este libro no se publica en este momento de crisis por casualidad.

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