viernes, 27 de mayo de 2011

¿Y ahora qué hago con mi manuscrito? II

En la primera parte que escribí sobre las opciones que tiene el escritor novel para publicar traté aquellas que no acarrean coste (o un coste mínimo) para él. Ahora bien: ¿y si ninguna editorial, concurso o agente literario apuesta por nuestra obra? ¿Y si ninguno de esos actores valora nuestro manuscrito como nosotros y nuestras madres? ¿Hay que resignarse? ¿Hay que aceptar que sólo nosotros y nuestros más íntimos mirarán nuestro ombligo y se regodearán en él?

Sosa cáustica al margen, nuestro malherido ego tiene algunas opciones que pueden salvarle del ahogo de la indiferencia generalizada... pagando, claro. A veces pienso que en esta vida todo es cuestión de tiempo o de dinero; todo es una lucha entre uno y otro, y todos tenemos más de uno que de otro. Afortunadamente, la a veces denostada tecnología ha abaratado dos alternativas que hace aproximadamente una década sólo estaban al alcance de los que tenían mucho de lo segundo (o un ego muy por encima de la media). Me refiero a la autoedición y a la coedición. No soy un experto en ninguna de estas actividades, pero sí he tenido algunas experiencias que quiero compartir porque creo que pueden resultar interesantes y, sobre todo, pueden salvaguardar de cantos de sirena los oídos de quienes surcan por primera vez las aparentemente tranquilas aguas del océano editorial.

La coedición consiste básicamente en un reparto de los costes de la edición de una obra, así como de los beneficios. Yo supe de este sistema hace más de diez años, cuando estaba "moviendo" mi primera novela entre las editoriales. Una de las pocas respuestas que recibí resultaba bastante elogiosa, y me solicitaba una reunión para comentar el manuscrito con el editor porque le veían posibilidades.


Bien, ni que decir tiene que a una persona que termina su primera obra esas palabras le saben a ambrosía. Una cosa es que familiares y amigos te digan que se te da bien escribir y que tu novela es fantástica y va a arrasar en las librerías, y otra es que unos profesionales de la literatura te escriban que prometes y puede ser publicable. Lo que no te dicen es que vas a tener que financiarla; eso lo dejan para la reunión posterior, lo que me parece, como poco, una falta de sensibilidad asquerosa. Es como si la chica de la que has estado enamorado en el instituto te propone una cita porque dice que le gustas y una vez en la cita te señala que "sólo como amigo". Evidentemente no es un delito, pero a ver, uno no está preparado todavía para emboscadas de ese tipo.

Esto ha vuelto a pasarme años después, con otra novela y otra editorial, así que parece ser una práctica que los años no han corregido y que me lleva a sospechar (cuando no a desestimar directamente) del trato que me vayan a ofrecer antes de asistir a la "cita". Pero como ya tenía callo y me lo olía no me hizo mella. Así pues, aviso para navegantes: si recibes una carta, un mail o una llamada halagüeña de una editorial que recibió tu manuscrito levanta las orejas e investígala en Internet (o pregúntales si lo que van a proponer es coedición) antes de descorchar el champán (o cava).

Tras esta larguísima introducción, señalar que la coedición es una alternativa muy respetable que puede tener buenos resultados, pero que exige informarse todo lo posible sobre quién es y cómo trabaja tu compañer@ de cama: ¿hace edición (revisión y corrección) del manuscrito? ¿Se ocupa de la portada y del formato? ¿Qué tirada pretende hacer? ¿Cómo se reparten los gastos? ¿Y los beneficios? ¿Cómo se hace la distribución? ¿Qué ocurre con los derechos? ¿Qué plazos maneja para cada paso del proceso? ¿Cuánto tiempo duraría la relación?

Esas son las preguntas mínimas que debes hacerles y cuyas respuestas deberían constar por escrito. La palabra dada está muy bien entre caballeros, pero cuando existían, si no se cumplía, había duelo con pistolas. Esa opción no es viable hoy día, así que mejor no quedarse con las ganas ni con cara de pánfilo un año después de iniciarse el trato, cuando nadie recordará exactamente en qué consistía exactamente. Ser autor novel no implica llevar una etiqueta de "hazme lo que quieras". La gran mayoría de las editoriales son empresas legales y honradas, pero alguna puede intentar aprovecharse del ansia de publicar del escritor primerizo. Prudencia y cabeza fría.

En cuanto a la autoedición, lógicamente hace una década era una opción más cara que la coedición, aunque tiene la ventaja (y el inconveniente) de que se controla todo el proceso. Y el proceso es muuuuuuy largo. No sé si todos los autores noveles son conscientes del trabajo que acarrea publicar una obra. Es una labor ardua, difícil y a veces ingrata que merece un enorme respeto y que tiene que generar un beneficio. Enumero y comento brevemente los pasos básicos:


-Revisión y corrección. No es nada fácil lograr que una obra no tenga ni una falta de ortografía, ni una errata, ni un fallo de concordancia, ni un error de coherencia... Siempre recomiendo a los autores pasar el corrector ortográfico automático del editor de texto que se emplee. No es perfecto, pero ayuda. A continuación olvídate del manuscrito unos días y luego vuelve a revisarlo. Después consigue que otra persona haga lo mismo, y a continuación revísalo de nuevo. Aún así es probable que se escape algo.
-Formateo. Para decidir qué aspecto quieres que tenga el libro puedes fijarte en lo que hay en el mercado y elegir uno. Lo ideal sería que, además, resultara barato para la imprenta que hayas elegido. Presta atención también a los márgenes, a la numeración de las páginas, a la distribución de capítulos, a líneas viudas y huérfanas, al interlineado...
-Portada. Creo que puedo arriesgarme a decir que un libro entra por los ojos. ¿Conoces el chiste del que elegía libros por el color del lomo para que le hiciera juego con las cortinas? Pues, sin llegar a ese extremo, una portada atractiva es fundamental para que tu libro destaque entre miles de especímenes. Aquí se impone la ley natural: la hembra de colores más bellos atraerá a todos los machos.
-Impresión, encuadernación y tirada. Compara presupuestos y calidades. Cuantos más ejemplares imprimas más barata será cada unidad, pero la tirada debería ir en función de los puntos de venta y de su naturaleza. ¿Vas a venderlos tú personalmente? ¿Estaría en algunas librerías de tu ciudad? ¿En librerías franquiciadas repartidas por el país? ¿En centros comerciales? Haz estimaciones siempre por lo bajo y escucha a los responsables de los puntos de venta donde va a estar tu obra. Es mejor quedarse corto que comerse 500 ejemplares.
-ISBN y Depósito legal. Si quieres vender la obra necesitas este código que identifica tu obra y, si tiene un soporte material (papel, disquete, vídeo) también tienes que depositar una serie de ejemplares en la institución correspondiente a tu Comunidad Autónoma (no sé cómo funciona fuera de España). Solicitar el ISBN en España es muy sencillo (puede hacerse por Internet) y tiene un coste mínimo; el depósito implica llevar los ejemplares y rellenar solicitudes.
-Distribución. Probablemente sea la parte más costosa del proceso. Si va a ocuparse una distribuidora resultará caro, muy caro. Es un eslabón fundamental de la cadena y deberías analizar y comparar cuidadosamente las candidatas. Habla con los libreros a los que sirven, ellos saben cómo funcionan.
-Promoción. Si el paso anterior era el más caro este es el más complicado. Dada la inmensa oferta de títulos, la competencia brutal entre editoriales y la creciente (y preocupante) disminución de espacios para la cultura en los medios de comunicación, será milagroso que consigas dar a conocer tu obra al gran público. Puedes empezar con actos pequeños en bibliotecas, clubes de lectura, librerías, cafés literarios, colegios y universidades. Convoca a amigos y familiares y, sobre todo, usa Internet y las redes sociales. Envía notas de prensa e invitaciones al acto (y ejemplares) a revistas y blogs literarios.

Para llevar a cabo todos estos pasos es fundamental informarse e investigar. Internet es una gran herramienta; la otra es el teléfono. Pero la principal es el cerebro, porque te dirá (o no, ya he dicho que es una labor muy difícil que requiere formación específica y experiencia para realizarla bien) cómo puedes destacar entre todos los ejemplares que luchan, como el tuyo, por conquistar los sentidos, el corazón y el cerebro del lector.

En la tercera y última parte escribiré sobre la autoedición digital, que de un año a esta parte ha revolucionado (para algunos) la actividad editorial.

4 comentarios:

  1. Muy bueno, simplemente, veraz sincero y útil, te prefiero cuando te pones a pensar de verdad y no cuando nos cuentas tus tardes de cine. A ver que se te ocurre la próxima vez. Un beso.

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  2. Aaaahhhh, no me perdonas que no me gustara la última de "Piratas del Caribe", ¿eh? Cuando hablo de mis pájaros cinematográficos también pienso, pero tal vez te gusten menos las conclusiones a las que llego porque coinciden menos con las tuyas.
    También puede ser, sencillamente, que no te gusta cómo escribo de cine. En cualquier caso, gracias por el comentario. Tomo nota. Besos.

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  3. Jajaja, coincido con tu crítica de la última de Piratas, lo que no me trago es la de Thor por mucho regalo a al vista que sea el torso desnudo de Chris Hemsworth. Y sobre como escribes de cine no tengo nada que objetar, simplemente me gusta más cuando escribes desde dentro que basándote en referencias externas.:) Beso.

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  4. Mmmmmmm... ¿referencias externas? Ese tema da para mucho, porque todo son referencias o estímulos externos que cada uno tamiza con su inteligencia, sus prejuicios, sus conocimientos, etc.
    Dios mío, ya escribo como Punset...

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