miércoles, 18 de mayo de 2011

Yo acuso (versión patria)

Actualmente en España hay más de cuatro millones de parados sin que pueda saberse a ciencia cierta cuántos exactamente. Una crisis económica global tardíamente admitida y, por tanto, tardíamente contenida, ha influido notablemente en dicha situación laboral, así como en la financiera, y en la capacidad productiva de mi país. Y digo "influido" porque la crisis global no es la única causante de que en España estén las cosas como están.

La crisis ha venido a exacerbar y a mostrar en toda su terrible crudeza una serie de problemas endémicos que, a fuerza de llevar ahí muchos años, se han camuflado con el paisaje: un sistema educativo deficiente que cambia una y otra vez para desgracia de alumnos, padres y profesores; un sistema productivo basado casi íntegramente en la construcción (problema derivado, quizá, del primero); un sistema político viciado, antiguo y poco representativo; un sistema administrativo gigantesco y redundante hasta la náusea.

Pero lo crisis no sólo ha desnudado estos problemas; también ha desnudado a quienes supuestamente nos representan, los políticos, mostrándonos sus miserias, sus mezquindades y sus ansias de poder.

Yo acuso a buena parte de los políticos españoles de haber olvidado el origen de la palabra y de su profesión, que han convertido en un sayo con el que prevaricar, cohechar y enriquecerse aprovechándose de una posición privilegiada.

Yo acuso a estos mismos políticos de olvidarse de aquellos a los que representan y de arrogarse un poder que les corresponde a ellos, los representados, nosotros, que somos los verdaderos depositarios del poder del estado.

Yo acuso a dichos políticos de no ejercer su profesión de manera diligente y responsable, ausentándose sin motivo de sus puestos de trabajo y de sus deberes cotidianos.

Yo acuso a los políticos de buscar el beneficio propio antes que el de aquellos a quienes representan; de pactar sus salarios, de procurarse dietas, sueldos vitalicios, gastos de representación y coches oficiales que empobrecen a los ciudadanos, a los representados, a nosotros. En definitiva: a sus jefes.

Yo acuso a los políticos de mantener una Constitución caduca e imperfecta que favorece un inmovilismo que les conviene al haberse convertido en privilegiados de una sociedad a la que deberían servir, y no al revés.

Yo acuso a buena parte de los políticos de alojar en sus partidos a otros políticos sospechosos de haber cometido delitos ya que, independientemente de su inocencia o culpabilidad probadas, siempre deberían ser ejemplo de rectitud y honradez, puesto que deben representar lo mejor de un pueblo y no lo peor.

Yo acuso al Gobierno de la nación de recortar gastos ajenos en vez de propios; de impedir la separación de poderes; de permitir los atropellos de las multinacionales y los bancos; de no luchar contra la existencia de los monopolios; de improvisar medidas-parche en lugar de invertir en medidas que mejoren la eficiencia de los sectores productivos; de no buscar la productividad del funcionariado; de apoyar una administración ineficaz, lenta, incomunicada y redundante; de despilfarrar nuestro dinero en unos medios de comunicación que les sirven a ellos pero no a nosotros.

Y por último: yo acuso a buena parte de los políticos de despreciar a sus representados, de creerse por encima de las leyes (incluso de las que se hacen para ellos), de preocuparse por nosotros sólo cuando hay elecciones, de tomarnos por tontos año tras año y salir impunes.

"En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia. Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los Tribunales y que me juzguen públicamente.

Así lo espero."

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