martes, 7 de junio de 2011

"X-Men, primera generación": un quiero y no puedo

Hace ya algunos meses escribí sobre los personajes que encarnarían esta película a raíz de unas imágenes de la misma que se filtraron al público. Los personajes eran Charles Xavier y Erik Lensherr, Profesor-X y Magneto para los amigos (y enemigos), y la historia de su amistad y su enfrentamiento iba a ser (y es) la trama sobre la que se apoya la cinta. La historia de por qué dos personas que desean, en esencia, lo mismo para sus pares (los mutantes) deciden conseguirlo de formas muy distintas. Como escribí entonces se trata de un tema clásico: dos amigos, casi hermanos, que acabarán luchando para imponer su visión al otro. Para mí era el punto fuerte de la historia, pero en "X-Men, primera generación" ha quedado semienterrado en detalles tontos y demasiados secundarios prescindibles.


Dirigida por Matthew Vaughn ("Kick-Ass") y escrita por Ashley Miller, Zack Stentz (Thor) y Jane Goldman ("Kick-Ass") con aportaciones del propio Vaughn e incluso de Bryan Singer, director de las dos primeras "X-Men", esta primera generación me ha parecido tremendamente desigual, con momentos muy buenos y muy intensos y otros flojos hasta el tedio. Los primeros se corresponden con las vidas de los dos protagonistas, mientras que los segundos son culpa de los secundarios. Pero es responsabilidad del director saber renunciar a algunas frases, algunas escenas, algunos chistes para favorecer la fluidez de la película en sí. Me da la sensación de que Vaughnn ha querido meter demasiadas cosas, hacer demasiados guiños al público aficionado a los cómics en claro detrimento del ritmo. Una y otra vez se producen interrupciones en forma de escena que aporta poco a nada al conjunto (suspenso en edición y montaje). A mí también me gusta mucho January Jones como Emma Frost (aunque sale un poco cabezona, la verdad), pero no tanto como para meter una escena suya sin que venga a cuento cada dos por tres.

Muy relacionado con lo anterior y esos momentos intensos está el intérprete de Magneto, Michael Fassbender, actor de series de TV con alguna peli en su haber ("Malditos bastardos" sería la más conocida), que borda el papel de personaje atormentado que busca venganza por encima de todo. Por cierto: la lógica dice que podía haber cumplido su venganza con la primera provocación, pero entonces no habría película. Grandísimo error de los guionistas.

El contrapunto corre a cargo de James McAvoy, que no lo hace nada mal como Xavier; tal vez demasiado chistoso, pero en este caso sí queda bien explicado el cambio de personalidad por una más taciturna y reflexiva.

En cuanto a los secundarios... creo que sólo puedo salvar a Kevin Bacon, que al principio logra poner los pelos de punta al personal y que, curiosamente, pierde presencia cuando saca sus poderes a relucir. Todos los demás carecen de atractivo (bueno, January Jones no) y de interés. El personaje de Mística podría salvarse si estuviera interpretado por otra actriz; la Bestia es un peluche azul que da pena en vez de miedo; Caos es un imbécil insoportable; Banshee parece sacado de la saga de Harry Potter; Ángel resulta ridícula con esa combinación de poderes; Azazel es como Darth Maul pero con menos frases; y Marea, pues no sé, creo que ni siquiera puedo opinar. Demasiado supergrupo para mí.

Los efectos especiales no están mal (una parte es responsabilidad de WETA, creada por Peter Jackson para su "Señor de los Anillos"), pero la banda sonora de Henry Jackman (también hizo la de "Kick-Ass") no vale nada.

En fin, que cierro mi crítica recomendando "X-Men, primera generación" a los aficionados a los cómics en general y a la Patrulla-X (Hombres X) en particular. Personalmente no la recomiendo para niños, aunque sí para adolescentes. Para todo lo demás... ya sabes.

Y no hay escena después de los créditos, así que puedes abandonar el cine sin cargo de conciencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario