martes, 12 de julio de 2011

La portada del libro (comentarios a "Cuando cae la noche")

Desde este blog (y cada vez que ha salido el tema en una conversación) he apostado por el libro electrónico. Como escritor y lector creo que tiene más ventajas que inconvenientes, y que éstos son mínimos, meramente formales o culturales (románticos dirían otros). Seguramente influya esa doble naturaleza de lector y escritor, y por ello concedo una importancia extraordinaria a la palabra escrita, obviando los demás elementos que componen un libro, porque un libro, tal y como lo conocemos o conocíamos, es un producto, un objeto que tiene sus tapas, sus hojas, su lomo, su portada...

Desde este punto de vista mío es muy fácil apostar por el e-book porque es como apostar por la pura palabra, una palabra que se ha vuelto líquida a fuerza de perder consistencia y materia en el ciberespacio, como ocurría hace siglos cuando flotaba en el aire desde el chamán hasta el resto de la tribu, desde el juglar hasta su público, y hoy (o mañana a más tardar porque las nuevas tecnologías corren casi como la luz) desde el escritor hasta el e-reader, la tablet o el smart-phone de su lector.

Pero, como decía, el libro de ayer (o de unas horas de hoy) tiene más elementos, y quizá el más relevante sea la portada. Seguro que conoces el chiste o anécdota (ya no sé si fue antes el huevo o la gallina) del ricachón que encargó 500 libros con las tapas rojas para que le hicieran juego con las cortinas de la biblioteca. Esa broma nos ha servido muchas veces, más de las deseables, para reírnos de aquellos que compran los libros por la portada. Pero la editorial que decidió encuadernar de rojo los libros de su autor Juan Palomo está feliz, igual que el autor, porque vendió 500 ejemplares, cifra nada desdeñable en nuestro país. Sirva esta coña marinera para ilustrar que la portada es importante, como lo es la imagen en general en una época en que la buena apariencia es la mejor carta de presentación de cualquier cosa o persona. Y en el caso particular de los libros más, ya que podemos evaluar en segundos si la portada nos gusta, no así el interior. Para cuando tengamos una opinión fundada sobre eso ya lo habremos comprado (y no podemos devolverlo aduciendo que no nos ha gustado), ¿así que importa más, la palabra o la portada?

El caso es que cuando se publicó la primera versión de "Cuando cae la noche I-Ascensión", allá por el año 2000, también sabía que la portada sería importante y, siendo un thriller protagonizado por vampiros en Madrid, pensé que un cielo sanguinolento cayendo sobre el edificio de Metrópolis de Madrid quedaría perfecto. Un diseñador profesional se dedicó a llevar a la práctica esa idea, y el resultado me gustó. Con eso me bastaba; yo sé de escribir, no de diseñar portadas, y si los profesionales dicen que las portadas amarillas de Anagrama son horrorosas y que sólo Anagrama puede permitirse el lujo de seguir usándolas porque ya son su seña de identidad yo no soy nadie para rebatirlo. Podré opinar, pero nada más.

Para la versión revisada y aumentada de "Cuando cae la noche I-Ascensión" publicada este año pensé que había que cambiar la portada, aunque se tratara de un e-book. ¿Pero qué va a ocurrir con las portadas en los e-book? Aquí ya no se habla de tapa dura o blanda, de bajorrelieves, de colores, puesto que de momento la tinta electrónica sólo permite la escala de grises. De hecho, una vez empezado el libro no volveremos a ver la portada a no ser que retrocedamos hasta ella, ya que el e-reader nos lleva directamente a la página en la que nos habíamos quedado. ¿Va a seguir siendo tan importante como en el libro tradicional? Hago esta pregunta a los profesionales del diseño, a ver si tengo suerte y alguno me contesta.

Pero, siguiendo con "Cuando cae la noche", otra diseñadora, (Isabel Sánchez, gracias), también me echó una mano MUY grande. Tras una reunión mañanera revisando conceptos e imágenes se impuso su criterio de utilizar esqueletos de animales relacionados con las novelas (decisión adoptada tanto por la potencia y la truculencia de las imágenes como por esa limitación de los grises a la que aludía antes). Así, "Ascensión" como presentación de la saga tenía que mostrar en la portada al animal vampírico por antonomasia, el murciélago, fotografiado en este caso por Ryan Somma. Que su naturaleza de mamífero volador le permita "ascender" ya es la guinda del pastel portadístico, puesto que aglutina en una sola imagen el título y el subtítulo de la obra.

Negro y blanco serían los colores dominantes, con una pequeña nota de rojo (por razones evidentes), para quienes leyeran el libro en una tablet o un smart-phone, que sí tienen pantallas de colores.

Las portadas de "Génesis" y "Apocalipsis", segunda y tercera parte de la saga, ya están decididas y mantienen una coherencia perfecta entre sí, conservando el diseño básico del fondo, la tipografía y, claro está, el esqueleto. ¿Que cuáles son? Habrá que esperar a noviembre...

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