jueves, 8 de septiembre de 2011

Pistas en la narración (comentarios a "Ascensión")

Por aquí ya he dejado patente mi afición a las historias de misterio, quizá porque me gusta intentar desentrañarlo antes de que el autor lo resuelva. Creo que este tipo de narraciones permiten cierta interactuación entre el creador y el público (al contrario que otros géneros) porque éste puede recurrir a su inteligencia para encontrar las pistas diseminadas por la obra y hacer conjeturas; es una especie de juego, aunque para que exista es necesario que, efectivamente, el escritor disponga indicios a lo largo de las páginas.


Existen novelas (y películas y series de TV) de misterio que no favorecen esa interacción porque no exponen pistas, tal vez con el objetivo de sorprender al lector. Sirvan como ejemplo las novelas de Sherlock Holmes, en las que sólo el genial detective tenía conocimiento de datos cruciales para la resolución del crimen. Es decir, Holmes (y el narrador) revelaban al final del relato tanto los indicios como lo que se deducía de ellos. En la reciente película sobre el personaje ocurría lo mismo: los planos no mostraban lo que veía Sherlock; sólo cuando éste reconstruía los hechos explicando sus hallazgos nos los enseñaba la cámara.

Lo mismo hacían Agatha Christie o Edgar Allan Poe; igual Joseph Conrad o John le Carré, aunque todos hacían notar, generalmente a través del narrador y sus descripciones de los personajes, que había gato encerrado. Una expresión llamativa o una exclamación inesperada de los protagonistas ponían al lector sobre aviso, pero sin saber exactamente por qué.

Sí recuerdo una novelita muy entretenida llamada “El misterio de la Isla de Tökland”, de Joan Manuel Gisbert, que resultaba un verdadero puzle para el lector porque la narración daba realmente la oportunidad de descubrir los retos que se planteaban a los personajes.

Pero para establecer ese juego no hace falta ceñirse al misterio principal: los pequeños también lo permiten. En “Cuando cae la noche I-Ascensión” me propuse plantear incógnitas que el lector pudiera despejar gracias a algunas “miguitas de pan”. Por ejemplo, en el primer capítulo no menciono hasta el final la naturaleza de Adrian Wolff, pero hay multitud de detalles que lo revelan antes de que lo haga él, empezando por el título. También la cita, un versículo del Evangelio según San Juan que alude a la oscuridad y su capacidad para ocultar fechorías; también el primer párrafo, una descripción con adjetivos como “rojas”, “hemorrágicos”, “desangrada” alusivos a la sangre. Si a eso añadimos que Adrian recuerda un Sol abrasador, ¿a qué conclusión se puede llegar?

Pero hay más: una extraña nota llega a casa de Helena; dice poco, pero la firma un “Doctor”. Capítulos después el lector se entera de que el creador de Adrian es un tal “Faust”, supuestamente desaparecido antes de ser juzgado por crímenes horribles. Al lector avispado le llamará la atención esa combinación, y seguramente recuerde cierto personaje legendario, de origen alemán, famoso por haber hecho un trato con quien no debía.

¿Y qué hay del poderoso vampiro egipcio llegado a Madrid recientemente? ¿Ha muerto? ¿Sabía algo del paradero del gran Marcos Augusto? Nuestro protagonista no sabe nada de él, pero su gente le da una pista importante en sus pesquisas al ponerle tras la pista del niño-vampiro. ¿Por qué lo hacen?

Sin embargo, quizá el mayor enigma de la novela, más aún que aquel que trae a Adrian Wolff a Madrid, sea el magnífico juego de ajedrez flotante, cuyas piezas parece que nadie puede mover… aunque se muevan. ¿Quién lo hace? ¿Quiénes juegan la partida? No dudes, querid@ lector(a), que la pieza que avanza al final es una pista clave. En esta novela todo tiene una razón. ¿Aceptas su desafío?

2 comentarios:

  1. Espíritus del abismo oscuro, de la eternidad de la noche sin luna ni estrellas, de la oscuridad de las penumbras, ángeles caídos y todos sus servidores, brujos y brujas, magos y hechiceros que la fuerza de su eterna letanía hagan que CWS quiera estar con migo NMG.

    Que este canto sea elixir nuevo de vida para su aletargado cantar para que CWS piense en mi NMG, que me llame, que me busque, que me escriba, y que me pida que estemos juntos para siempre.

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