viernes, 23 de septiembre de 2011

"True blood", 4ª temporada: muchos sherifs y pocos indios

La madrugada del domingo pasado se concedieron los premios Emmy de la televisión, en cuyas categorías no estaba nominada "True Blood" ("Sangre Fresca" en España, "Sangre verdadera" en Latinoamérica); y no me extraña. La primera temporada, allá por 2008, fue una revelación, aunque tampoco optara a los premios mencionados (sí a otros). HBO, fiel a su estilo (y a su política) de hacer y emitir series realistas, creó una especie de "Melrose Place" sureño o de versión adulta de "Crepúsculo" con vampiros que bebían sangre a vena abierta, follaban sin recato y arrancaban brazos si alguien les tocaba los colmillos. Todo ambientado en un lugar tan mágico como Lousiana, con sus pantanos, su cajún, su provincianismo y sus monstruos (si bien habría que atribuir buena parte del mérito a la escritora de las novelas en que está basada, Charlaine Harris). Y funcionó de coña: hacía tiempo que no se veía a vampiros tan hijos de puta como estos, aunque pudieran enamorarse.


Desgraciadamente para mí, esta cuarta temporada recién finalizada ha pecado precisamente de monstruos. A Bon Temps le pasa lo que a Smallville o a Sunnydale: la población sobrenatural supera con creces (al menos aparentemente) a la humana. Allí le das una patada a una piedra y salen tres vampiros, dos hombres lobo, dos brujos, hada y media, cuatro espíritus, dos cambiantes... Es demasiado para la suspensión de mi incredulidad, que le saca un dedo a toda esa caterva de seres de ultratumba enrollados unos con otros; no consigo creerme nada de lo que me cuentan. No hay población en este mundo que pueda resistir tanto exceso. Si yo viviera allí haría las maletas y me largaría definitivamente, aunque quizá me lo pensaría dos veces si fuera fémina. No quiero parecer machista, pero entiendo que las telespectadoras disfruten esta serie más que nosotros. If I were a woman (que decía la canción ;) alucinaría con los prominentes colmillos de Eric Northman o los poderosos cuartos traseros de Alcide, pero como no es el caso tengo que conformarme con la cursilería Hello Kitty de Sookie, nada más y nada menos que la protagonista. Y si no te gusta el/la protagonista de una serie...

Todo esto tiene sentido si recordamos que la autora de esta historia es una mujer que, lógicamente, ha hecho algo dirigido al público con el que mejor conecta, que es el femenino; igual que Stephenie Meyer, pero sin la vena mormona. Hay demasiado sentimiento

Volviendo a la cuarta temporada, con sus anomalías demográficas ya adelantadas en la tercera, señalar que el último capítulo es, para mí, uno de los ejemplos más evidentes de que retomar un tema ya resuelto es un grandísimo error de difícil solución, que, efectivamente, no se soluciona bien sino todo lo contrario: resulta forzado, totalmente inverosímil (y hablo de una serie de vampiros) y anticlimático. La parte buena de dicho episodio es aquella que presagia las tramas de la próxima temporada, por lo que no deja con mal sabor de boca gracias a la promesa de "delicias" por llegar.

Lo mejor de esta etapa ha sido el nuevo Eric, que provoca situaciones muy divertidas, y el personaje originario de... ¡Logroño! Maravillosa ciudad riojana donde pasé años maravillosos. Destacar también la producción, tan fantástica como siempre, y a Pam Ravenscroft (interpretada por Kristin Bauer) que tiene la mejor frase de la temporada, justamente en el último episodio.

En fin, que la cuarta temporada de "True Blood" gustará a los incondicionales de la serie (o de los personajes masculinos, o de Sookie) y decepcionará a los que, como yo, creen que una serie de vampiros puede sostenerse sólo con vampiros, que ya tienen bastante, los pobres.

2 comentarios:

  1. A decir verdad esta es una de los mejores series de todos los tiempos. Me gusta porque trata un tema de actualidad como los vampiros, pero desde una perspectiva diferente ya que no es la típica historia romántica, sino que combina drama, acción y mucha mucha sensualidad. Les recomiendo a todos que no se pierdan ni un episodio de True Blood

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  2. Mmmmm... Yo creo que los vampiros llevan de actualidad toda la vida. Privilegios de la inmortalidad.

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