jueves, 27 de octubre de 2011

¿Compramos libros o marketing?

Todos hemos oído alguna vez el chascarrillo (cierto o no) de ese regalo envuelto en una caja maravillosa con lazo de seda que resultaba ser un destornillador de los chinos (o cualquier otra zarandaja). Esta coña hace años que pasó de anécdota a verdadera metáfora de la relación entre producto y marketing; y el libro es un producto.

¿Qué habrá dentro? ¿Importa?

Gustos al margen, hace tiempo que el envoltorio (la campaña de mercadotecnia) consigue más ventas que la propia calidad de lo envuelto. Toda la vida criticando a los que compraban libros por la portada y resulta que es lo que estamos haciendo, sólo que ahora la portada puede incluir una película, dos reseñas en suplementos, series de televisión, un booktrailer y tropecientos banners en la web de tu email. Si a esto añadimos que los editores siguen sin saber qué va a ser superventas, obtenemos que en el mundillo literario, da igual la supuesta calidad del producto, porque es la campaña de marketing lo que va a "garantizarla" y a lograr que se venda. Esto es: una caja de puta madre colocada en el mejor emplazamiento de los centros comerciales y un par de críticas (o premios) favorables "subvencionadas" van a conseguir que te lleves a casa lo de dentro: un libro.

Porque vamos a ver: sin en España se publican más de 10.000 títulos nuevos al año, ¿cómo coño se sabe cuáles son? ¿Alguien bucea entre las más de 1.000 editoriales de nuestro país para saber qué novedades sacan? Pues no. Sabes de aquellas que te llegan, ¿y por qué te llegan? Porque unos señores y unas señoras se encargan de que esas novedades destaquen entre el inmenso bosque literario (me temo que ya hay más madera en los centros comerciales que en nuestros campos) a través de anuncios, o de reseñas, o de eventos... Y al final acabamos eligiendo unos pocos títulos de una preselección realizada no con criterios literarios, sino económicos: las editoriales con más presupuesto consiguen que sus novedades destaquen más.

Eso no significa que en las cajas siempre haya destornilladores de los chinos; a veces encontramos joyas de verdad. Lo que sí significa es que hay otras muchas joyas que nunca llegamos a disfrutar porque crecían a la sombra de los envoltorios que llenaban nuestro horizonte.

2 comentarios:

  1. Estoy muy deacuerdo contigo.
    Esta reflexión tan interesante que haces no solo es aplicable a los libros. El márketing es un factor esencial a la hora de vender cualquier producto.

    Conocí a alguien que aseguraba que los artistas eran como putas que vendían su esencia. Cabe decir que se trataba de un tipo algo especial.
    Creo que se refería a que la cultura del arte se había convertido en puro marketing. También las tendencias son generadas por el marketing.

    Y hablando de portadas de los libros.
    Me pasó con Hyperion que llevaba rondando por casa años y años. No lo empecé nunca porque no me llamaba la portada (fíjate que gilipollez). Pero cuando le metí mano me jodió y me acordé del hijo de la Gran Bretaña que dibujó esa mierda de portada. ¿Tanto le costaba haber hecho un buen dibujo? Joder... El libro es genial! Se merece una portada mejor...

    En fin. No me enrollo mas. Un saludo!

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  2. Voy a decir algo terrible, pero creo que cierto: hoy día el márketing es imprescindible, porque es el recurso para hacer llegar el producto al mayor número posible de personas. En un mundo saturado de todo no hay más cojones que anunciar a bombo y platillo para que TU producto lo vean.
    Sobre las portadas, también estoy de acuerdo. Una mala portada es como ponerle un candado a un libro: te costará muchísimo abrirlo, si es que lo haces alguna vez.

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