viernes, 14 de octubre de 2011

"Crazy, stupid, love" is a crazy, stupid movie

La pasada noche un tráiler astuto y atractivo me llevo a una sala oscura y me hizo lo que quiso, y encima pagué yo. La metáfora viene al pelo porque es, más o menos, el argumento de esta "Crazy, stupid, love", una de esas comedias románticas gamberras que tan bien venden los yanquis en los tráilers (los "thrillers", que dice un amigo), dirigida al alimón por Glenn Ficarra y John Requa, que sólo habían dirigido antes una película, ¡también juntos! Animado por el divertido avance, por la pareja protagonista (Steve Carell y Julianne Moore) y, cómo no, por mi encantadora esposa, fuimos a verla al cine. Y cómo pican luego los ocho euros de entrada cuando sales de una peli de estas...


Todo empieza con el único matrimonio en un restaurante que no se toca los pies por debajo de la mesa (cosa que no recuerdo haber hecho nunca, pero en fin, ¿qué sabemos aquí del amor?), clara señal de que está tocado y hundido por una cornamenta de esas que pinchan las balsas salvavidas de los trasatlánticos que se hunden. Total, que el marido aburrido, cansado y cornudo se va a llorar al bar donde el chulazo de turno (interpretado por los abdominales de Ryan Gosling) se ofrece para darle unos consejitos y recuperar su hombría. Durante esa parte y la del "entrenamiento" te ríes un par de veces, y ya. A partir de la mitad de la cinta, que es cuando pretende ponerse seria y ahondar en el conflicto matrimonial y en la personalidad del chulazo, va toda cuesta abajo a fuerza de repetir clichés y tópicos de enredo que, además, se resuelven sin arriesgarse lo más mínimo.

En fin, que aparte de Julianne Moore, que es la única que aporta calidad interpretativa a la sucesión de tontunas, no recuerdo nada que merezca la pena. De pena está Steve Carell (que me hizo reír mucho más en "Virgen a los 40"), y que desaprovecha este vehículo de lucimiento personal (es también el productor). El niño de turno es para matarlo dos o tres veces, igual que al chulazo (a este quizá ellas le perdonen), que es como un maniquí sin carisma ni gracia algunas (¿escogería Carell adrede a un actor ni fu-ni fa para que no le hiciera sombra?).

Si este fin de semana tienes ganas de comedia busca otra película, porque con esta te vas a divertir poco. Y si tu chica te insiste en ir a verla, propón una romántica 100%. Así quedarás mejor y te librarás de ver este "crazy, stupid, love", que para locuras y tonterías ya están los políticos y los bancos.

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