viernes, 11 de noviembre de 2011

"Eva", otro Frankenstein fallido

Igual te he destripado la peli con el título de la entrada, si es que no lo han hecho ya el cartel o el tráiler, pero que no te remuerda la conciencia si no vas a verla y faltas a tu compromiso con el cine patrio (en el caso de que seas español-a). Con la cantidad de organismos oficiales que aparecen en los títulos de crédito me da que todos los que han hecho la película han cobrado ya, así que no te sientas culpable si no hace taquilla; seguramente no lo necesite.


Ya habrás supuesto que no me ha gustado, pero lo malo cuando además tienes ciertas expectativas con algo es que, además, te cabreas. Me pasa por fiarme de los comentarios y las críticas de los medios oficiales, que al final están pagados, directa o indirectamente, por las productoras. Si es que es de cajón: ¿cómo van las revistas especializadas que viven de la pasta de sus anunciantes, las productoras de cine, a reseñar objetivamente las cintas que esas mismas productoras costean?

Bien, "Eva" es el primer largo de Kike Maíllo (que antes sólo había dirigido dos cortos y unos capítulos de una serie de TV) y lo borda, precisamente porque se hace larguísima. La película es muy lenta, con planos que no aportan nada a una historia que podría funcionar como un relato, como un corto, pero que no aguanta 94 minutos, entre otras cosas porque la supuesta gran sorpresa se ve a mitad de la cinta, y te tiras la otra mitad esperando a que el protagonista (en teoría un cerebrín de aquí te espero) lo descubra. Hay un montón de situaciones forzadas (la escena del baile es tremebunda), con diálogos tan artificiales como los robots que salpican cada plano. Los guionistas, Sergi Belbel, Cristina Clemente, Martí Roca y Aintza Serra, se han lucido, pero claro, es que para ellos también es su primera película.

¿Y todo el equipo estará formado por novatos? Pues no; hay un plantel de actores jóvenes con algún bagaje... Que tampoco lo hacen bien, pero es que es muy difícil que un grupo de veinteañeros (treinta y pocos a lo más) interpreten de manera convincente a doctores en robótica, por muy precoces que sean. Sirva como muestra que una década antes del año en que transcurre la acción (2040) los susodichos ya llevaban a cabo proyectos en IA de primer orden. Ni Daniel Brühl, ni Marta Etura, ni Alberto Ammann (que debió de quedarse en la celda 211) hacen creíbles sus personajes. Curiosamente, las mejores son la más joven y la más veterana: Claudia Vega y Anne Cánovas como Eva y Julia respectivamente.

Mención aparte merece Lluis Homar como el pesadísimo sucedáneo de C3PO, Max, cargante hasta la antipatía, y que me ha hecho pensar que alguien en el equipo de cásting tiene muy mala baba, al escoger para hacer de mayordomo a quien interpretó a Juan Carlos I en la serie sobre el 23-F. Quizá soy muy retorcido.

Tampoco el equipo de diseño ha acertado con su decisión de mezclar épocas (pasadas) en una película que transcurre en el futuro. Lo siento, pero aunque la cinta sea de ciencia ficción tiene que parecer creíble, y los decorados novecentistas y setenteros (ojito a los coches, eléctricos, eso sí) no me transportan a la época que pretenden reflejar. Supongo que las subvenciones no daban para más.

Me parece que no me dejo nada. Si tienes uno de esos días en los que te apetece ver una futurista, alquila (ja, qué optimista soy), "Yo, robot", la de Will Smith, bastante bien inspirada en los relatos de Isaac Asimov, que son de lo mejorcito sobre la inteligencia artificial y sus consecuencias. Y qué coño, "El doctor Frankenstein" de Karloff, o al menos la escena del monstruo y la niña. Verás que las comparaciones son odiosas.

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