viernes, 18 de noviembre de 2011

¡Si te llamas escritor(a) no escribas como todos!

¿Qué significa ese título? ¿Que cambies el orden lógico de las frases? ¿Que uses palabros ininteligibles? ¿Que presentes tu manuscrito en latín a las editoriales? ¡No! Quiere decir que evites las frases hechas, los lugares comunes del idioma, que son las sentinas donde cagan los políticos y los malos periodistas. Olvídate de los "marcos incomparables", los "paisajes dantescos", los "sufrían en silencio", las "frentes perladas de sudor", los "mares azules", los "silencios ensordecedores", los "ojos como soles", los "amores prohibidos", los "pecados inconfesables", "la mierda hasta el cuello", los "amores eternos", etcétera, etcétera, etcétera.

¿Si no escribes en esto por qué llenar el papel de mierda?

¿Que cómo se sabe si es un lugar común? Porque estarás hart@ de oírlo o leerlo, y porque debido a eso estás a punto de escribirlo: te sonaba, lo tenías ahí, picoteando. Prácticamente salía solo cuando estabas pensando en la descripción de esa escena o ese personaje. Pues no sirve, descártalo. Rómpete el coco y busca una forma de escribir lo mismo, pero diferente. Cuesta mucho, sí. Es posible que te pases una hora dándole vueltas a una sola frase a cuenta de encontrar esa forma nueva, tuya, de contar algo. Y no tengas miedo del resultado, ni se te ocurra pensar que habría sido mejor recurrir al manoseado "su cabello largo le caía como una cascada sobre los hombros". No, nunca; "caca de la vaca". Si lo hicieras no serías escritor(a), sino escribiente o redactor. Eso no es malo (joder, yo soy periodista), pero asegúrate de que es lo que quieres ser.

Pero a esto tengo que hacerle una puntualización: puedes recurrir a lugares comunes en los diálogos (y monólogos y pensamientos) de tus personajes si es para reflejar sus personalidades. Esto es, si tu protagonista es un comentarista deportivo resultará creíble al lector que diga cosas como "el cancerbero rival detuvo un gol como una casa", o similar. Aunque tampoco es bueno abusar de los tópicos, y esto que acabo de comentar lo es. Imagínate una novela repleta de marujas, chonis, políticos, jinchos y pijos. Si el autor de la novela escribiera todos los diálogos como suponemos que hablan dichos personajes... Sería como ver una telecomedia mala: saturaría el cerebro en la tercera página.

"Y hasta aquí la entrada de hoy. Mañana más y mejor."

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