viernes, 2 de diciembre de 2011

La trampa de los booktrailers (yo también he caído)

A poco que estés en contacto con la actualidad editorial sabrás qué es eso del booktrailer. Si no, tranqui, que te lo cuento: es lo mismo que un tráiler cinematográfico, pero para un libro en vez de para una película. Ese "lo mismo" es la primera trampa, claro, ya que el lenguaje del cine y el literario no son los mismos: uno se basa en las imágenes y el sonido y el otro en la palabra escrita. Y ahí se jodió el tema.

Pincha aquí para ver el booktrailer

La gente de marketing (a veces pienso que son los únicos que trabajan de sol a sol en este puto mundo) acaba de pergeñar esa idea genial para vender libros. Además, fue la gente que mejor vende: los yanquis. Porque, independientemente de que haya otras cosas que hacen bien, lo que mejor han hecho siempre es vender. No importa el producto: te lo van a vender como Dios. Hasta su cine es marketing muchas veces; marketing de sí mismos y de su american way of life.

Pero no quiero perderme. El caso es que allí se les ocurrió que para vender un libro, en vez de recurrir al lenguaje tradicional de la literatura, con sus reseñas, sus comentarios y sus noticias construidas con palabras, sería mejor condensar todo eso tan sesudo y tan esforzado en algo que resultara fácil de digerir. ¿Recuerdas aquello de "una imagen vale más que 1.000 palabras"? Pues el día que esa frasecita triunfó empezó a desmoronarse la civilización. Así que nada, se hace una peliculita, un avance, un tráiler para los libros y listo. Ya no hará falta leer el argumento, o la crítica o la entrevista al autor. Basta con ver un minuto de imágenes supuestamente basadas en la obra en cuestión y listo.

Y esto que empezaron los yanquis lo hemos copiado todos los demás, sin pensarlo un minuto. Si lo han hecho ellos estará bien hecho, sobre todo si es para vender más. "¿Qué más da que usemos un recurso del cine para un libro? ¡Así ya hay trabajo adelantado para cuando se haga la adaptación!" Pero, claro, leer exige un esfuerzo y un tiempo que no exigen las imágenes, y yo me pregunto si esta pre-adaptación cinematográfica de un libro no acabará llevando a la lenta y progresiva desaparición de aquellas obras no adaptables. Poniéndome un poco extremo me pregunto si esto del booktrailer no será un paso más hacia la desaparición de la literatura. ¿Pesimismo? Sin duda. ¿Posible? También.

Y hay otro problema, este más nuestro, más de no ser de allí. Como he señalado, los yanquis son los mejores en esto del marketing (sí, aquí también se hacen cosas muy buenas a veces), así que sus booktrailers son los mejores. ¿Cómo va a afectar eso a las ventas de los libros que no sean de allí, con booktrailers hechos aquí? ¿Has visto ejemplos? ¿Has comparado? Los recursos de todo tipo que las megaeditoriales yanquis dedican a sus futuros bestsellers son y serán descomunales, y los resultados igualmente apabullantes. ¿Pueden nuestras editoriales igualar ese esfuerzo? No. ¿Son nuestros escritores tan buenos como los de allí? Sí; qué cojones, claro que lo son, y lo seguirán siendo. ¿Importará eso si la gente compra una novela por su booktrailer? No. El booktrailer es el más reciente (pero, ¡ay!, no el último) factor no literario creado para vender un libro, como la portada, el formato, las tapas, los anuncios... Como comentaba en otra entrada, muchos ya compran un libro por el marketing que se hace de él, y no por el contenido en sí. Como quien adquiere un perfume por el frasco, y no por la esencia. Cuando eso ocurre el talento literario pasa a un segundo plano y la competencia se inclina por otros derroteros, donde España (sus autores) está en franca desventaja.

Ahora bien, ¿qué pasará si no hay booktrailer de tu libro? Lo mismo que ocurre si tu obra no está en las grandes superficies: que vende poco o nada. Así que no queda otra que entrar a pelear en una plaza que no es la nuestra, donde quién sabe si en un futuro no habrá que enfrentarse a un booktrailer dirigido por David Fincher, protagonizado por TomCruise y Julia Roberts, con guión de los hermanos Cohen y música de Hans Zimmer. No sé si entonces el nombre del escritor aparecerá en los créditos; ¿a quién coño le importará?

7 comentarios:

  1. Me ha encantado tu reflexión.

    Lamentablemente, parte de la culpa del triunfo de las estrategias de marketing es la manera en la que educamos a nuestros hijos, dándole más importancia a las ciencias que a las letras desde el principio de su educación. Nos empeñamos en que lean, eso sí, que nos han dicho que es muy bueno, y corremos a comprarle La Regenta a un crío de quince años, en lugar de correr al instituto y preguntarle a la profesora qué pretende lograr poniendo un examen sobre un libro que ni siquiera les va a explicar (quizá porque tampoco lo entiende). Ni se nos pasa por la cabeza darles lecturas más adecuadas que un libro de finales del XIX. Consecuencia: efecto contrario al que pretendíamos. Cada vez leen menos y si no les "vendemos" los libros como si fueran películas, ni siquiera los mirarán.

    Educar gente así es muy práctico para la sociedad. Tenemos rebaños que no sabe leer entre líneas hay que "leerselo" todo. Con imágenes cuanto más impactantes mejor, claro, que son hijos de la Play Station. Para que lo compren, aunque luego lo arrinconen.

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  2. Pues efectivamente, por ahí van mis tiros... Habrá que ver si dentro de unos años nos alcanzan las balas.
    Y bienvenida.

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  3. Interesante tema, Iván. Has dado con el dedo en la yaga. Promocionar un libro sólo con su portada y adornado con "lacitos de colores" cuando aún no está ni escrito, no es más que puro marketing. Algo con lo que no nos quedará más remedio que convivir. Aceptarlo o no será otra cuestión. Particularmente, prefiero no entrar en el mercantilismo de la literatura. Y digo "literatura", no verborrea;que hay mucho diletante por ahí inundando las webs de las editoriales, tomando por ambas partes este noble oficio, como una "profesión" para ganar sólo dinero. Aquí lo importante, según algunos, es saber "venderse". Tal vez sea una lástima que yo ni sepa ni quiera hacerlo.
    Felicitaciones. Un saludo

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  4. El marketing nos ha ganado por la mano, Lorni.
    Gracias por tus comentarios.

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  5. "muchos ya compran un libro por el marketing que se hace de él, y no por el contenido en sí. Como quien adquiere un perfume por el frasco, y no por la esencia"
    excelente punto

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  6. Solo hace unos minutos hablaba con mi hermano menor sobre el problema que genera el marketin al arte, y me topo con este post. No creo que sea casualidad

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  7. Gracias a los anónimos por sus comentarios y bienvenidos.

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