viernes, 9 de diciembre de 2011

Los peligros de ser Juan Palomo

A lo largo y ancho de este blog he predicado las bondades de el ebook e Internet a la hora de autopublicarse. De un tiempo a esta parte han surgido diferentes empresas que permiten esa posibilidad, ofreciendo incluso servicios dirigidos a mejorar la calidad de la obra y su promoción. El último agente en sumarse a este tipo de negocio ha sido Amazon España, a la que dediqué la entrada anterior. Ahora bien, ¿son todo ventajas para el autor novel o desconocido?


No, ni mucho menos. El autor que decide guisarse y comerse tooodo el proceso que implica vender un libro o un ebook se enfrenta, en primer lugar, al sambenito de no haber sido elegido por una editorial, y al descrédito, tácito o manifiesto, del público lector y, quizá, de otros profesionales del sector editorial. Tiene su lógica, puesto que son los editores los profesionales tradicionalmente encargados de filtrar las obras y decidir, teóricamente mediante un criterio profesional, cuáles merecen ser publicadas y disfrutadas por el público. Por tanto, cualquiera puede pensar que si un autor ha sacado él mismo su obra al mercado es porque no ha sido considerada digna por los editores, y por ende, que no es buena. ¿Por qué comprar una novela que no tiene más que el aval del autor (faltaría más), en vez de otra que ha merecido la confianza de los profesionales de la edición? ¿De verdad vivimos en una época en la que uno puede permitirse gastar unos euros en una obra sin garantía alguna de calidad?

Ese enorme inconveniente no es el único de la autopublicación. Hay otro casi igual de importante e insalvable, que es el de la promoción. Una editorial, en función de su tamaño, destina una serie de recursos a la promoción de sus obras y de sus autores. Y la promoción ya no cumple tanto una función de convencer al público de qué libro es mejor, como la de llamar su atención entre una infinidad de títulos que se apretujan en los estantes y expositores de librerías y centros comerciales. Anualmente se editan en España cerca de 70.000 referencias nuevas; es inhumanamente imposible leerlas todas (aunque no todas correspondan a obras literarias), y no es difícil imaginar el ritmo de rotación de novedades en los escaparates. Si somos incapaces de identificar cada novedad editorial, ¿cómo vamos a detectar las novedades autoeditadas? ¿Qué recursos tiene el autor novel o desconocido para hacer destacar su novela sobre los lanzamientos de Planeta, Alfaguara, Mondadori, Lengua de trapo, Anagrama, Seix Barral, RBA, etcétera., etcétera., etcétera? Pongamos que la obra de un autor es objetivamente magnífica, pero debido a mil razones ningún editor ha apostado por ella (no llegó a las manos adecuadas, crisis del sector, un primer informe de lectura negativo, una enemistad...), ¿cómo va a saber el lector potencial de su existencia? ¿Cómo va siquiera a intuir su portada cuando ni librerías ni distribuidoras la tienen en su catálogo?

Por último, por abordar sólo los problemas más graves de la autopublicación, tengo que señalar el que puede resultar más perjudicial para el autor y su carrera: que ninguna editorial le publique porque la obra ya está en circulación y considere que no le compensa "pelear" por unos derechos en manos de su legítimo dueño. ¿Para qué pagar por la exclusividad de su publicación si ya está disponible? ¿De verdad un autor que recibe el 70 o el 80% de las ventas va a firmar un contrato de cesión por 5, 8 o 10 años a cambio de un magro 10%? Creo que son temores o preocupaciones muy legítimas en una editorial, que podría preferir no averiguar las respuestas cuando hay miles de peces libres en el mar por descubrir y amarrar (aunque no hay duda de que muchos autores aceptarían gustosos la oferta).

Así pues, creo que hay que considerar detenidamente la decisión de autopublicarse, sin dejar que las prisas por ver la propia obra entre las manos nublen el buen juicio, y atendiendo a las circunstancias y aspiraciones personales. Y ni se te ocurra pensar que Internet y sus redes sociales van a aupar tu obra por encima de las de las editoriales. Puede que David venciera a Goliat, pero sólo lo hizo una vez.

5 comentarios:

  1. Muchas gracias. Era de justicia enseñar la otra cara de este tema para no creer que la autopublicación es la panacea.

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  2. Interesante y polémico el tema que tocas, Iván. En este sector, la lucha es y será siempre a contracorriente. Pero hay que seguir luchando. Es verdad que a muchos les puede la ambición de la "fama" y lo que a su alrededor acontece, y se pasan la vida medrando y zancadilleando para sobresalir y ver su nombre en los escaparates. Personalmente pienso, que autopublicarse no es malo; sólo negativo para el bolsillo de quién se autopublica, y eso es un riesgo elegido. No hay por qué estar sujeto únicamente al criterio editorial. Hay criterios mucho más válidos y constructivos, que hacen enriquecer al autor en su obra, o desistir en su empeño por seguir, toda vez que no se haya apreciado en él ningún un potencial literario.
    Las editoriales no son críticos literarios; como mucho, tienen a algún contratado que les hace las veces, y se ciñen a un mínimo de calidad exigida, y a atender que les sea productiva, previo estudio de mercado en volumen de posibles lectores. En muchas de estas editoriales (omito nombres), ni siquiera se dignan en corregir los textos, que se supone ya deberían estar perfectamente escritos por sus autores, dado que es la primera condición que se debe exigir de todo aquel que se dedica a este noble oficio. Sin embargo, en una cosa sí que tienes toda la razón: en que son ellas las que tienen el poder de editar a quienes crean conveniente y, por supuesto, se adapten a sus negocios.
    Por eso, ni toda obra que se autoedita tiene por qué ser mala, ni aquellas que pasan por el criterio de las editoriales han de ser necesariamente buenas o aconsejables.
    Hay otra verdad que debiéramos tener muy presente: quien pretenda vivir de la literatura en medio de esta vorágine editorial, lo lleva claro. Es por eso, por lo que creo que no hay que precipitarse: si el escritor y su obra lo merecen, el tiempo lo irá diciendo. Lo importante no es sobresalir como la espuma, sino permanecer.
    Enhorabuena y saludos.

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  3. Comentario extenso y bien argumentado, Lorni. Yo creo que la autopublicación tiene cosas buenas y cosas malas, pero últimamente mi sensación es que los autores noveles sólo hablan de las buenas, y quería mostrar la otra cara.
    Gracias.

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    1. Y has hecho muy bien en mostrarla para que nadie se lleve a engaño. Seguro que más de uno te lo va a agradecer, aunque casi nadie suele aprender por experiencias ajenas.
      Un saludo también para ti.

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