sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Felices fiestas!

Sirva esta minientrada como felicitación navideña. Creencias y religiones al margen, creo que estas fechas son especiales, aunque sólo sea porque lo son para muchos. Sin son una excusa para hacer un paréntesis en un año bastante jodido, y así reír, disfrutar y olvidar las preocupaciones, bienvenidas sean.


Y en compañía mejor, que a este de arriba lo veo muy solo...

viernes, 16 de diciembre de 2011

Si quieres un ISBN prepara la cartera

Desde el pasado 12 de diciembre la Agencia española del ISBN cobra por sus servicios de asignación y catalogación de este DNI de los libros que los identifican inequívocamente en cualquier parte del mundo, algo que resulta necesario para saber, como mínimo, cuántos se venden.


Ante esta noticia, ignorada por la mayoría de los medios de comunicación generalistas, podemos unirnos al coro histérico de voces que chillan que esto es un ataque a la cultura y al autor independiente (autoeditado), o podemos adoptar un enfoque más sereno y, sobre todo, más racional. Porque vamos a ver, el ISBN no hace falta para todo: si no tienes intención de vender el libro no lo necesitas; tampoco lo necesitas si sólo vas a venderlo a través de un único canal (por ejemplo, de Amazon); y si sacamos a relucir nuestra consabida picaresca, entonces casi puede decirse que no te hace falta ISBN para nada (ya te apañarás tú con los diferentes libreros).

Ahora pongámonos un ratito en la piel del ente Agencia ISBN. Tiene razón al señalar que las agencias homónimas de muchos países europeos cobran por sus gestiones al respecto; y también tiene razón en que el recorte en los presupuestos por la omnipresente crisis la ha dejado tocada y casi hundida. Pero yo añadiría otra razón: el despegue de las plataformas de autoedición (Bubok, Lulú, Amazon) podría multiplicar, si no lo ha hecho ya, el número de libros disponibles en el mercado. Yo imagino que esto implica un aumento de la carga de trabajo del personal asignado a la agencia con respecto a los años en que no resultaba tan sencillo, y como todo cuesta dinero y hay que seguir metiendo isebenes, pues hay que cobrar.

Las tarifas no son muy elevadas, y no creo que a una editorial cualquiera le suponga la quiebra. Y en cuanto a los autores/editores... Vale, 45 euros pican un poco, ¿pero eso es malo? Quiero decir: en mi entrada anterior comentaba los aspectos negativos de editarse las propias obras si se tiene la ambición de convertirse en escritor profesional. Quizá esos 45 euros inviten a considerar más cuidadosamente si se quiere dar ese paso: el de publicar al margen de la vía tradicional.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Los peligros de ser Juan Palomo

A lo largo y ancho de este blog he predicado las bondades de el ebook e Internet a la hora de autopublicarse. De un tiempo a esta parte han surgido diferentes empresas que permiten esa posibilidad, ofreciendo incluso servicios dirigidos a mejorar la calidad de la obra y su promoción. El último agente en sumarse a este tipo de negocio ha sido Amazon España, a la que dediqué la entrada anterior. Ahora bien, ¿son todo ventajas para el autor novel o desconocido?


No, ni mucho menos. El autor que decide guisarse y comerse tooodo el proceso que implica vender un libro o un ebook se enfrenta, en primer lugar, al sambenito de no haber sido elegido por una editorial, y al descrédito, tácito o manifiesto, del público lector y, quizá, de otros profesionales del sector editorial. Tiene su lógica, puesto que son los editores los profesionales tradicionalmente encargados de filtrar las obras y decidir, teóricamente mediante un criterio profesional, cuáles merecen ser publicadas y disfrutadas por el público. Por tanto, cualquiera puede pensar que si un autor ha sacado él mismo su obra al mercado es porque no ha sido considerada digna por los editores, y por ende, que no es buena. ¿Por qué comprar una novela que no tiene más que el aval del autor (faltaría más), en vez de otra que ha merecido la confianza de los profesionales de la edición? ¿De verdad vivimos en una época en la que uno puede permitirse gastar unos euros en una obra sin garantía alguna de calidad?

Ese enorme inconveniente no es el único de la autopublicación. Hay otro casi igual de importante e insalvable, que es el de la promoción. Una editorial, en función de su tamaño, destina una serie de recursos a la promoción de sus obras y de sus autores. Y la promoción ya no cumple tanto una función de convencer al público de qué libro es mejor, como la de llamar su atención entre una infinidad de títulos que se apretujan en los estantes y expositores de librerías y centros comerciales. Anualmente se editan en España cerca de 70.000 referencias nuevas; es inhumanamente imposible leerlas todas (aunque no todas correspondan a obras literarias), y no es difícil imaginar el ritmo de rotación de novedades en los escaparates. Si somos incapaces de identificar cada novedad editorial, ¿cómo vamos a detectar las novedades autoeditadas? ¿Qué recursos tiene el autor novel o desconocido para hacer destacar su novela sobre los lanzamientos de Planeta, Alfaguara, Mondadori, Lengua de trapo, Anagrama, Seix Barral, RBA, etcétera., etcétera., etcétera? Pongamos que la obra de un autor es objetivamente magnífica, pero debido a mil razones ningún editor ha apostado por ella (no llegó a las manos adecuadas, crisis del sector, un primer informe de lectura negativo, una enemistad...), ¿cómo va a saber el lector potencial de su existencia? ¿Cómo va siquiera a intuir su portada cuando ni librerías ni distribuidoras la tienen en su catálogo?

Por último, por abordar sólo los problemas más graves de la autopublicación, tengo que señalar el que puede resultar más perjudicial para el autor y su carrera: que ninguna editorial le publique porque la obra ya está en circulación y considere que no le compensa "pelear" por unos derechos en manos de su legítimo dueño. ¿Para qué pagar por la exclusividad de su publicación si ya está disponible? ¿De verdad un autor que recibe el 70 o el 80% de las ventas va a firmar un contrato de cesión por 5, 8 o 10 años a cambio de un magro 10%? Creo que son temores o preocupaciones muy legítimas en una editorial, que podría preferir no averiguar las respuestas cuando hay miles de peces libres en el mar por descubrir y amarrar (aunque no hay duda de que muchos autores aceptarían gustosos la oferta).

Así pues, creo que hay que considerar detenidamente la decisión de autopublicarse, sin dejar que las prisas por ver la propia obra entre las manos nublen el buen juicio, y atendiendo a las circunstancias y aspiraciones personales. Y ni se te ocurra pensar que Internet y sus redes sociales van a aupar tu obra por encima de las de las editoriales. Puede que David venciera a Goliat, pero sólo lo hizo una vez.

martes, 6 de diciembre de 2011

Cómo vender tu ebook en Amazon España

Pues el pasado 1 de diciembre, a la chita callando y sin repercusión alguna en los medios, Amazon España empezó a vender ebooks y ereaders desde su web. Yo me enteré por casualidad, y me llamó la atención que mientras que su desembarco en nuestras costas semanas atrás fue anunciado a bombo y platillo en prensa, radio y televisión, lo que para mí es la faceta más relevante y revolucionaria de su negocio pasó inadvertida, como el asesino que se cuela en el dormitorio. Esto me hizo cuestionarme, una vez más, la calidad (o su ausencia) del periodismo actual, bien por falta de visión, bien por intereses ocultos (¿editores y libreros quieren que se silencie que Amazon vende ebooks?). Paranoias mías, supongo.


Yo creo que esto es noticia, sobre todo para quienes estamos interesados en colocar nuestro producto, nuestros ebooks, al alcance del mayor número de personas. Puede que no lo compren, pero me  parece bueno que tengan la posibilidad de hacerlo fácilmente. De hecho, puede que les resulte más sencillo adquirirlo que a ti "colgarlo" en Amazon. Pero para restar horas o minutos de suplicio te digo cómo hacerlo.

Lo primero que necesitas, aparte de tener tu ebook terminado, es el ISBN correspondiente. Solo necesitas ISBN si tu libro va a estar a la venta en más sitios; si solo va a estar en Amazon, el propio número que asigna Amazon sirve como dígito de control, como DNI del libro, digamos. Lo primero, por tanto, es darte de alta en Kindle Direct Publishing (creo que esa misma cuenta te sirve también para comprar en Amazon).

También puedes darle a tu ebook el formato que requiere Amazon (.mobi), cosa que puede conseguirse con el programa gratuito Calibre, que puedes descargarte aquí. Yo lo recomiendo porque es fácil de usar y convierte a muchos formatos, entre ellos el ePub, que a mí me parece el más adecuado para los ebooks. Si ya tienes el tuyo en ePub, este programa te lo convierte a .mobi directa y eficazmente. No obstante, para comprobar que ha ha sido así, puedes descargarte un simulador de kindle llamado Kindle Previewer desde esta página (está casi al final). Una vez instalado, abre en él tu ebook convertido a .mobi para verificar que se lee correctamente y que los capítulos están bien puestos. El apartado para subir el archivo está en la página de Kindle Publishing donde editas los detalles de tu libro (título, autor, etc.), a la que accedes después de haberte dado de alta. También ahí verás que puedes subir la portada.

Lee también las condiciones del contrato con Amazon, a la que no cedes los derechos de tu obra, pero que obtiene bastante manga ancha para publicitarla como considere. Merece especial atención el apartado de precios, ya que Amazon busca el más bajo posible. Deberás tener en cuenta al IVA (VAT) que ellos consideran válido para toda Europa es el 3%, y no el 21% de nuestro país, así como una pequeña tasa que aplican por cada descarga y que establecen según lo que "pese" el ebook (es una cantidad muy baja, de apenas unos céntimos). Piensa también el precio que querrás ponerle para la venta en otros países (los EE.UU., Reino Unido, Japón, Canadá e India no usan euros, pero cuando fijes el precio en dólares americanos hay una opción que te recalcula los demás atendiendo a ese precio). Por último, considera qué opción de royaltis o derechos te interesa más: la del 70% o la del 35% (por debajo de un precio mínimo Amazon te aobliga a escoger la del 35%).

El proceso es bastante sencillo si has hecho ya todo lo que he señalado, y al cabo de entre 12 y 48 horas tu obra estará no sólo en Amazon España, sino en sus otros dominios (en EE.UU., Francia, Reino Unido...).

Como he comentado, creo que esto es muy bueno para los creadores, pero tiene sus pegas y consecuencias evidentes en el sector editorial. Pero escribiré de ellas en la próxima entrada.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La trampa de los booktrailers (yo también he caído)

A poco que estés en contacto con la actualidad editorial sabrás qué es eso del booktrailer. Si no, tranqui, que te lo cuento: es lo mismo que un tráiler cinematográfico, pero para un libro en vez de para una película. Ese "lo mismo" es la primera trampa, claro, ya que el lenguaje del cine y el literario no son los mismos: uno se basa en las imágenes y el sonido y el otro en la palabra escrita. Y ahí se jodió el tema.

Pincha aquí para ver el booktrailer

La gente de marketing (a veces pienso que son los únicos que trabajan de sol a sol en este puto mundo) acaba de pergeñar esa idea genial para vender libros. Además, fue la gente que mejor vende: los yanquis. Porque, independientemente de que haya otras cosas que hacen bien, lo que mejor han hecho siempre es vender. No importa el producto: te lo van a vender como Dios. Hasta su cine es marketing muchas veces; marketing de sí mismos y de su american way of life.

Pero no quiero perderme. El caso es que allí se les ocurrió que para vender un libro, en vez de recurrir al lenguaje tradicional de la literatura, con sus reseñas, sus comentarios y sus noticias construidas con palabras, sería mejor condensar todo eso tan sesudo y tan esforzado en algo que resultara fácil de digerir. ¿Recuerdas aquello de "una imagen vale más que 1.000 palabras"? Pues el día que esa frasecita triunfó empezó a desmoronarse la civilización. Así que nada, se hace una peliculita, un avance, un tráiler para los libros y listo. Ya no hará falta leer el argumento, o la crítica o la entrevista al autor. Basta con ver un minuto de imágenes supuestamente basadas en la obra en cuestión y listo.

Y esto que empezaron los yanquis lo hemos copiado todos los demás, sin pensarlo un minuto. Si lo han hecho ellos estará bien hecho, sobre todo si es para vender más. "¿Qué más da que usemos un recurso del cine para un libro? ¡Así ya hay trabajo adelantado para cuando se haga la adaptación!" Pero, claro, leer exige un esfuerzo y un tiempo que no exigen las imágenes, y yo me pregunto si esta pre-adaptación cinematográfica de un libro no acabará llevando a la lenta y progresiva desaparición de aquellas obras no adaptables. Poniéndome un poco extremo me pregunto si esto del booktrailer no será un paso más hacia la desaparición de la literatura. ¿Pesimismo? Sin duda. ¿Posible? También.

Y hay otro problema, este más nuestro, más de no ser de allí. Como he señalado, los yanquis son los mejores en esto del marketing (sí, aquí también se hacen cosas muy buenas a veces), así que sus booktrailers son los mejores. ¿Cómo va a afectar eso a las ventas de los libros que no sean de allí, con booktrailers hechos aquí? ¿Has visto ejemplos? ¿Has comparado? Los recursos de todo tipo que las megaeditoriales yanquis dedican a sus futuros bestsellers son y serán descomunales, y los resultados igualmente apabullantes. ¿Pueden nuestras editoriales igualar ese esfuerzo? No. ¿Son nuestros escritores tan buenos como los de allí? Sí; qué cojones, claro que lo son, y lo seguirán siendo. ¿Importará eso si la gente compra una novela por su booktrailer? No. El booktrailer es el más reciente (pero, ¡ay!, no el último) factor no literario creado para vender un libro, como la portada, el formato, las tapas, los anuncios... Como comentaba en otra entrada, muchos ya compran un libro por el marketing que se hace de él, y no por el contenido en sí. Como quien adquiere un perfume por el frasco, y no por la esencia. Cuando eso ocurre el talento literario pasa a un segundo plano y la competencia se inclina por otros derroteros, donde España (sus autores) está en franca desventaja.

Ahora bien, ¿qué pasará si no hay booktrailer de tu libro? Lo mismo que ocurre si tu obra no está en las grandes superficies: que vende poco o nada. Así que no queda otra que entrar a pelear en una plaza que no es la nuestra, donde quién sabe si en un futuro no habrá que enfrentarse a un booktrailer dirigido por David Fincher, protagonizado por TomCruise y Julia Roberts, con guión de los hermanos Cohen y música de Hans Zimmer. No sé si entonces el nombre del escritor aparecerá en los créditos; ¿a quién coño le importará?