martes, 10 de enero de 2012

"Hoy me ha pasado algo muy bestia"... o no

Hace ya algunas semanas escribía sobre cómo el tipo de soporte (y el lugar) condiciona lo que leemos. Pero es que el tipo de soporte también condiciona lo que se escribe. Las cartas no se redactan como los telegramas, igual que los libros no se escriben como los periódicos... Ni como los blogs. Y Hoy me ha pasado algo muy bestia empezó así, como blog-diario falso donde su protagonista cuenta, muy llanamente, cómo adquiere superpoderes y cómo decide emplearlos. Esta estrategia la usó también el autor de otra "novela" que ya he reseñado, y ambas cosecharon bastante éxito como blogs, con miles de visitantes que querían ver cómo se las apañaban los personajes. Ambos títulos comparten capítulos muy cortos, que se leen muy rápido y un lenguaje muy sencillo, muy de andar por casa, lo que realza la sensación de verosimilitud. En ese sentido, el qué se cuenta, el cómo se cuenta y el dónde se cuenta encajan perfectamente: en el ordenador leemos textos breves, rápidos, que no exijan demasiado trabajo, así que el continente dicta cómo se ha de escribir el contenido.


¿Pero qué pasa si ese texto se traslada al libro? Es más, ¿debe hacerse? La editorial Marge Books lo hizo en este caso, en tapa blanda y de 238 páginas (con una maquetación muy aireada), y para mí el resultado es el esperado: el formato le queda grande a esta obra de Daniel Estorach. La prosa sencilla (vulgar, de hecho), la trama simple, los personajes planos y la ausencia de todo tipo de reflexiones adultas más allá del "síndrome de Peter Parker" (ya sabes, "todo gran poder implica una gran responsabilidad") me dejaron con la sensación de estar leyendo un tebeo sin viñetas. Tópico tras tópico (el héroe torturado por su nueva condición, la novia abnegada, el amigo fiel y el maestro misterioso) paso páginas con la sensación de haber leído (o visto) ya todo eso, pero mejor. Ni siquiera la valentía del autor al trasladar una historia así a Barcelona logra que me interese lo más mínimo nada de lo que se cuenta, porque mi cabecita pide más complicación, más detalles, más metáforas, más psicología, más profundidad... Más de todo, en general.

¿Qué hubiera ocurrido si esta historia hubiera nacido como un libro y no como un blog? Pues que probablemente estaría mejor contado, y que probablemente también habría logrado menos difusión, quedando olvidado el manuscrito en el cajón de editores convencionales, por lo que nunca hubiera llegado al público. ¿O sí?

Trama: **
Emotividad: **
Lenguaje: **

4 comentarios:

  1. Gracias por la reseña, Iván. Lamento que la novela no haya sido de tu gusto y respeto tu opinión, a pesar de no compartirla en su mayor parte :)


    ¡Un abrazo!

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  2. La verdad, no me ha quedado claro si te ha gustado o no la historia. Parece que como blog novela, la historia si que te gusta, pero que luego en papel no.
    Hasta donde yo entiendo la historia es la misma, literalmente la misma. Concebida como un diario de una persona cualquiera que hace unos años hubiera sido en papel adecua el lenguaje al coloquialismo de andar por casa, y una vez más el problema lo ves al trasladarlo en papel. Y ahí es donde discrepo contigo, el paso del blog al papel es complicadísimo y, si miles de visitas certifican una lectura, justo es que esta se exporte a aquellos que no leen el formato digital.
    Esperemos a la segunda parte que va directamente al papel y se verá si hay cambios en las formas. Yo tengo que decir que con esta pasé un muy buen rato.
    Un saludo

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  3. A veces lo sencillo tiene magia, este es el caso, a mi me encantó

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  4. Como suele decirse, para gustos los colores. Me parece una obra muy digna para el formato original que se planteó, el blog: lectura rápida con poco esfuerzo. Pero como libro me sabe a poco. Seguro que para el siguiente la cosa cambia.
    ¡Saludos!

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