martes, 22 de mayo de 2012

"Top Gear", un programa para los que no nos gustan los coches

Hace ya unos pocos meses que descubrí un programa de coches de la BBC llamado "Top Gear", retransmitido en España (doblado al Español) por el canal Energy. He dejado que pase un tiempo prudencial para saber si ese primer flechazo que viví con él se acababa pasando, como esos rollos de verano que algun@s experimentan y que yo nunca he vivido porque para mí el amor jamás ha sido un sentimiento estacional. Meses después puedo afirmar que, efectivamente, me he enamorado de "Top Gear".


Manda huevos que un servidor, que lleva años detestando la caja tonta y que no he deseado los coches más que para que me lleven de un sitio a otro, se haya enganchado a un programa así. He intentado convencerme de que si tratara de coleópteros egipcios o del jazz de entreguerras también me gustaría, porque su atractivo no reside en los automóviles que analizan, sino en la dinámica del programa, en la química entre sus presentadores (no, no hay sexo) y en el presupuesto exorbitante del que disponen, aunque lo nieguen.

"Top Gear" lleva en antena chorrocientos años, repitiendo básicamente la misma fórmula, y sigue entreteniendo que da gusto. Casi toda la culpa recae en los tres cachondos que lo presentan, el sabelotodo, el canijo gracioso y el anticuado, que critican con esa ironía tan inglesa todo cacharro que se les pone entre manos (siempre que no sea un Aston Martin, claro). Hay análisis profundos, noticias rápidas, entrevistas superficiales y sobradas a paladas, desde dinamitar un edificio con una furgoneta en la azotea, hasta echarle una carrera a un caza Eurofighter con un superdeportivo. Da lo mismo que no tengas ni puta idea de bielas, aerodinámica, reglajes o turbos; el programa se entiende a las mil maravillas sin esos conocimientos, de modo que el mundo del automóvil se convierte en un puro espectáculo, tanto si aparece un Ford Fiesta como si sale a escena el último Ferrari. 

También hay que darle las gracias al doblaje en Español, que se ajusta perfectamente a las personalidades de los tres presentadores y que reproduce las innumerables coñas marineras con muchísima gracia. Aunque me he encontrado con algún episodio en el que creía estar viendo uno de esos espacios de la teletienda de las tres de la madrugada.

Total, que en este momento de crisis, mentiras e informativos de pega, nada mejor para reírse un rato que sintonizar este "Top Gear" a eso de las ocho de la tarde, hora española.

Y juro que la cadena no me ha pagado ni un duro por escribir esto.

1 comentario:

  1. Olvidaba comentar que el gran problema del programa en España son los brutales cortes publicitarios, capaces de cortar frases, escenas y cualquier cosa que se les ponga por delante. Señores de Energy, un poquito de respeto a los autores del mismo y a los televidentes, por favor.

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