lunes, 18 de junio de 2012

Cuando éramos pintamon@s

Muy de vez en cuando, entre las "noticias" de la prima de riesgo (cada vez más gorda ella, y nosotros los primos más flacos), las pataletas políticas, las corruptelas varias, los chinos atrancados y los deportes, los medios arrojan alguna joyita con la que inspirarnos y seguir adelante. Me estoy refiriendo a la reciente datación de las pinturas prehistóricas de unas cuantas cuevas en esta tierra agostada que es España. El caso de la de Altamira es la que más titulares ha acaparado, quizá por ser la más impresionante, pero no es la única. En ella y en otras dos, la de Castillo y Tito Bustillo, se ha demostrado gracias a un nuevo método de medida del tiempo que algunas de sus pinturas, las más sencillas y esquemáticas, podrían haberse realizado hace más de 40.000 años.


Al margen de nuestra casi igualmente atávica competición con Francia por ser lo más (y que permitirá a sus pirómanos pregonar que los primeros pobladores ibéricos ya iban puestos de lo que fuera), este descubrimiento muestra que ya entonces el ser humano pintaba algo. Es verdad que lo de "ser humano" hay que entrecomillarlo porque a la luz de los nuevos datos cabe la posibilidad de que los artistas no fueran homo sapiens, sino neandertales, algo así como sus (nuestros) primos tontos, teóricamente extinguidos por los primeros, que no querían competidores. Esto me lleva a concebir, con cierto grado de optimismo, que quizá no fue la violencia lo que encendió en nosotros la llama de la humanidad, sino la creatividad. ¿Por qué no creer que fue un acto gratuito y artístico lo que hizo prender la chispa de la conciencia?

Me atrae como la llama a la polilla esa idea de que un antepasado mío, tuyo y de vete a saber cuántos más , quiso dejar patente el número de individuos que componían su familia y para ello mojó un dedo en una mezcla de barro y sangre y pintó unos puntos en la pared para representarlos. O ese otro que, impresionado por la belleza del sol saliendo sobre las montañas trazó en el techo de su cueva dos arcos paralelos con un círculo encima para poder ver el amanecer a cualquier hora. Desde luego, me da mucha más esperanza ese ser humano que el que levantó una quijada de asno para abrirle la cabeza a un neandertal y quedarse así con sus posesiones.


Milenios después de esas primeras marcas, los pobladores de la zona demostraron hasta qué punto habían perfeccionado la técnica de la pintura con unos bisontes que parecen salirse de las rocas. Obviamente, los dibujaron de memoria, lo que implica aún más mérito. Pablo Picasso dijo, milenios después, que después de Altamira, todo es en decadencia, dando a entender que no se ha inventado nada nuevo desde entonces, que no se han dado pasos adelante al respecto. Cabe preguntarse si, al no haber mejorado el arte pictórico, prueba de la capacidad de abstracción que nos define como humanos, hemos podido mejorar nosotros mismos como especie. ¿O seguimos siendo básicamente como hace 40.000 años? ¿Es el arte la mejor prueba de lo que somos, o es la prueba de que somos cada vez mejores? 

En cualquier caso, creo que todos deberíamos pintar más.

2 comentarios:

  1. No me fío de los métodos de datación, en todo caso los antiguos tenían una visión artística increíble...

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  2. Dado que los nuevos datos han sido aprobados por buena parte de la comunidad científica y publicados en un medio tan prestigioso como la revista "Science", yo los doy por buenos. Cuando no sabemos de todo, de alguien hay que fiarse. ¿Por qué desconfías, Robert?

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