miércoles, 6 de junio de 2012

Dudas de un escritor independiente sobre l@s crític@s literari@s en el mundo digital

No tengo muy clara la razón de que haya tardado tanto en escribir una entrada sobre este tema, sobre todo teniendo en cuenta que a lo largo y ancho de este blog me he esforzado por echar una mano con lo poco que sé a quienes, como yo, se han metido de cabeza en este mundo de literatura y  la autopublicación digital. Y no lo tengo claro porque creo que mi cerebro intenta acallar una razón que sale de las tripas, que es emocional y que se basa en el miedo. Pero al final mi cabecita ha estado dando vueltas un rato y me ha hecho entender que no hay por qué temer, o que el temor no debería ser un buen motivo para ninguna actitud, ninguna acción y ninguna reflexión.

Mi temor era que, al comentar algunas cosas negativas de l@s crític@s literarios digitales ("reseñadores", que llamarían algunos en el mundo sin sustancia de lo políticamente correcto), estos se arrojaran sobre mí y sobre mi obra como una manada de lobos hambrientos. Que yo sea prácticamente un desconocido en el mundillo de las letras podría tranquilizarme, pero resulta que semejante condición tiene doble filo. Ciertamente es posible que, siendo quien soy, lo que yo escriba tenga una repercusión infinitesimal, y que est@s crític@s no presten la menor atención a lo que cuente. Pero, justamente por ser tan insignificante, si un@s cuant@s reseñadores decidieran ponerme a caldo desde sus respectivas webs, quizá disuadieran de comprar mi obra a los lectores potenciales que navegan por el mismo mar por el que lo hago yo: Internet.

El grano de la paja

Pero, haciendo caso al dicho "que hablen mal de mí, pero que hablen", he decidido soltarme y comentar mis experiencias y opiniones sobre est@s crític@s literarios digitales. En primer lugar señalaré que, como escritor independiente (esto es, sin el amparo de mecenas alguno) busqué a esas personas con intención de que criticaran públicamente mi obra, pensando que lograría alguna difusión. A lo largo de casi un año contacté con varios blogs y webs dedicadas a ello, y en general obtuve muy pocas respuestas (esto es algo a lo que dedicaré otra entrada, porque tiene miga). Finalmente, cuatro me contestaron afirmativamente, previa condición de que les enviara mi obra gratuitamente. En mi caso lo vi normal, puesto que desprenderme de un archivo de mis novelas no me implica coste alguno; una de las cosas positivas de los ebooks es que tienden a infinito sin gastar recursos, cosa que no ocurre con los libros de papel. No obstante, el ebook también se copia y se distribuye mucho más fácilmente que el tradicional, por lo que cada vez que envío uno estoy corriendo el riesgo de ver mi obra diseminada por toda la red de manera gratuita, al alcance de cualquiera con conexión a la Red.

La segunda cuestión es que, por lo general, este tipo de crític@s no son profesionales, y con ello quiero decir que no cobran por sus servicios, por lo que nadie puede exigirles responsabilidades de ningún tipo. Además, a esa acepción de "profesional" hay que unir otra de tipo formativo: pocos poseen los extensos conocimientos necesarios para hacer una crítica bien armada de una obra cualquiera. En mi caso, de los cuatro que me respondieron, solo dos acabaron reseñando mi obra (muy positivamente, por cierto), mientras que los otros argumentaron excusas diversas para justificar que no lo hicieran al cabo de muchos meses. Ninguno me dijo que hubiera decidido no hacer la crítica porque no le gustara la novela o porque no le apeteciera. Lógicamente, al no ser profesionales, no cabe exigirles que cumplan plazos o que cumplan su palabra, porque dichas exigencias no tienen fuerza ninguna; ellos reseñan porque les apetece, o porque les gusta leer, o vaya usted a saber por qué. En cualquier caso, les has enviado tu obra, esa que tienes a la venta, y no se sabe qué han hecho ellos al respecto.

Como conclusión: hay que elegir con cuidado a quiénes envías tus textos para que los critiquen. Internet está llena de personas de todo tipo, y una obra digital es muy vulnerable al pirateo. Es verdad que, como escritor o escritora independiente,es muy complicado conseguir promoción a buen precio, y los blogs de reseñas pueden ser una buena opción, pero creo que no vale la pena arriesgarse con cualquiera. Mejor dirigirse a los más respetados, "profesionales" y visitados (que no quiere decir que vayan a tener además la suficiente educación como para contestar), que a aquellos visiblemente amateur. A mí no me gusta que paguemos todos justos por pecadores (muchos siguen este refrán también con los escritores independientes), pero creo que los riesgos no compensan los beneficios.

Hala, a liarla.


5 comentarios:

  1. Estoy contigo, Iván. Hay mucho "diletante" por ahí haciéndose el entendido, pero sin pajolera idea de lo que significa ser "autor" - no escritor; escritor es otra cosa; hoy cualquiera escribe -, y autor sin "red", jugándosela cada día. Pero no te importe. Hoy sólo se quiere "llegar", y llegar a toda costa. Hoy sólo importa ser conocido, famoso, un bets seller, en el mundillo de la escritura.
    Escribir,y hacerlo bien y honestamente, técnicamente, es una carrera de fondo; literariamente, una actitud.
    Si así son felices, déjales en su engaño, protégete y espera. Cervantes esperó cuatrocientos años para ser reconocido y valorado.
    Enhorabuena, Iván, por cuanto dices y expresas.
    Sigo tus opiniones y me gustan. Aunque no tenga el suficiente tiempo para comentarlas todas.
    Cordiales saludos.

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  2. Supongo que, como en todos los órdenes de la vida, los escritores independientes debemos desarrollar cierta tendencia a la auto protección. ¿El motivo? Nuestro propio patrimonio cultural que, en definitiva, es nuestro mayor tesoro como creadores que somos. Estoy seguro de que continuaremos encontrando, en la gran jungla que conforma la red, lob@s disfrazados de ovej@s siempre dispuestos a "ayudarnos".

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  3. De momento queda clara la opinión de los escritores. A ver qué opinan los reseñadores...

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  4. Hola, quizá soy el único que opina así, pero pienso que alguien que se dedica al mundo de la literatura debe cuidar mucho la escritura, y utilizar las "arrobas" donde debería ir una "a" o una "o", no ambas, es algo completamente incorrecto en cuanto a la escritura (aunque se haya puesto de moda por lo políticamente correcto).

    A mí por lo menos me duele ver que gente que se nota que sabe escribir bien (como es tu caso), haga uso de estos artificios que sólo perjudican al lenguaje y que al final distraen la vista del contenido. Todos entendemos cuando uno se quiere referir a "ellos", a "ellas" o a ambos, y si en algún caso hay dudas, el lenguaje ya contempla que se diga de forma explícita, sin necesidad del uso de símbolos extraños.

    Creo que anteponer la política al lenguaje cuando hablamos de literatura es hacerla un flaco favor.

    Por lo demás, no quiero dejar de aprovechar esto para decirte que me parecen muy interesantes los artículos que escribes, esté o no de acuerdo con ellos, porque argumentas tus puntos de vista, cosa que en muchos otros sitios uno echa de menos.

    Saludos

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    1. Ja, ja, ja, no te lo tomes tan en serio, Vlado. No es solo una cuestión de corrección política, sino también de juego y guiño a los lectores. Una cosa es lo que escriba aquí, y otra lo que escriba en revistas, novelas, etc.
      Y muchas gracias por leerme, por participar y por tus halagos.

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