lunes, 20 de agosto de 2012

Más allá de los Juegos Olímpicos

Una semana después de la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 me da por comentar algunos aspectos extradeportivos que me han llamado la atención muchísimo más que las payasadas de Usain Bolt o las tropemil medallas del tiburón fumeta de Baltimore.

Ya en la ceremonia inaugural observé que los comentaristas de RTVE iban a dar más juego que las propias olimpiadas: entre lo estupendo que les parecía todo y la GRAN importancia de las mujeres según la Escario (se le vio un poco el plumero), estaba claro que las medallas se las iba a llevar la delegación de esa tele que pagamos todos. Según he leído, 123 profesionales viajaron a la capital británica para informarnos constantemente de todas y cada una de las competiciones, por absurdas que fueran.Y a mí me gustaría saber para qué cojones hacía falta tantísima gente (y en ese grupo no están los "comentaristas técnicos", viejas glorias retiradas que saben un huevo de lo suyo, pero poco o nada de cómo informar).

Claro que algunos de los periodistas desplazados tampoco es que hayan informado muy bien. Cuando en mitad de una retransmisión uno empieza a escuchar cosas como "les está cayendo la del pulpo" o "el estadio está petado", me da por preguntarme qué licenciatura estudié yo y cuál estudiaron ellos. Sé que me hago viejo porque empiezo a contar historias de la mili y a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Yo me crié con aquello de que los medios estaban para informar, formar y entretener, y desde hace algún tiempo las dos primeras partes de aquel mantra se han disipado en favor de la tercera. Visto lo visto, toca volver a otro viejo clásico como es el de si la sociedad es como es por influencia de los medios, o de si estos son así por influencia de la sociedad. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

¿Y este cuánto habría cobrado por ir a cubrir los Juegos?

Si los encargados de informar al público son los más preparados, no quiero ni imaginarme cómo son los que trabajan entre bambalinas. Vale que en el terreno del periodismo el deporte es un área tradicionalmente más libre que otras, pero hablar de "la del pulpo" y "estadios petados" me parece llevar el coloquialismo al extremo. Si a esto añadimos las perlas de los comentaristas técnicos, como Almudena Cid, diciendo en directo "cagada" y "otra cagada", pues apaga y vámonos. Luego todo el sector se pregunta, angustiado, que por qué se venden menos periódicos y por qué la gente no confía en los medios tradicionales para informarse.

Otras cifras que llamaron mi atención fueron el número de deportistas de nuestra delegación (entre 282 y 293, la cifra varía según la fuente) y el de técnicos (197). Según la Wikipedia, la nuestra fue la sexta mayor de los Juegos, sin embargo, las 17 medallas que obtuvo la colocan en 21ª posición del medallero. Creo que algo falla, siempre que uno no escuche TVE, para la que todo fue fantástico.

Y concluyo con lo mejor de estos Juegos Olímpicos de Londres 2012 (para mí, claro): la organización empleó a jóvenes psicópatas para portar las medallas en las correspondientes ceremonias de entrega. He buscado imágenes para que lo compruebes, pero solo he encontrado esta, y no es de las más llamativas, pero he visto otras en las que el muchacho de turno avanzaba con la mirada perdida y una sonrisa como la que lucía el bueno de Nicholson en "El resplandor". Miedito.

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