viernes, 7 de septiembre de 2012

"Todos tenemos un plan", que no es ver esta peli

Un amigo me dijo hace poco que da pena leer mi blog últimamente porque no me gusta nada: ni libros, ni pelis, ni nada de nada. Y me hizo pensar si no tendría algo de razón y me estaré convirtiendo en un escritor frustrado incapaz de contentarse con nada, pero es que después de ver cosas como "Todos tenemos un plan", de la directora novel Ana Piterbarg... Pues tiende uno a transmutarse en Carlos Pumares, glorioso crítico de cine con el que te reías un montón siempre que no te lo tomaras demasiado en serio, porque era vitriólico a más no poder.


"Todos tenemos un plan" es un relato del hastío y la desesperación de un tipo que no sabe cómo escapar de su propia vida, cuando en realidad solo hay UNA forma de conseguirlo realmente. Es una continuación de primeros planos larguísimos donde los actores ponen cara de sufrir mucho, cosa que no termina de justificar los actos del protagonista, un doblemente torturado Viggo Mortensen que, por alguna razón desconocida (quizá un ataque de nostalgia a las cuatro de la mañana) aceptó trabajar en el proyecto. Si lo que quería era demostrar sus dotes actorales debería hacer una comedia, porque la mueca de angustia vital ya se le ha quedado grabada en el rostro, y una sesión de risas (¿sería capaz de hacer reír al público?) nos haría bien a todos.

Con el resto del elenco ocurre lo mismo, y aunque entiendo que la peli es un drama de padre y muy señor mío, se echa de menos algún descanso para el espectador, algún retiro momentáneo donde refugiarse de tanta miseria y tanta villanía. Y si a la perversidad de personajes y trama añadimos la lentitud con que transcurre, el resultado es que al final de la cinta uno acaba hecho mierda por dentro y por fuera. Yo no sé qué vida habrá tenido la joven directora y guionista de este desfile de perdedores, pero no la envidio. Soy un firme defensor de las historias jodidas que exponen con crudeza las miserias del alma humana, pero hay que contarlas muy bien para que el espectador o el lector las disfrute. La saga de "El Padrino" se disfruta porque está muy bien hecha, aunque cada final te deja hecho trizas. "La lista de Schindler" consigue que uno sienta vergüenza de ser humano, pero su factura es impecable, aunque Spielberg alargara la conclusión más de lo debido.

Si eres de l@s que gozan con el dramatismo más extremo, lo pasarás en grande (siempre que entiendas bien el argentino, claro). Si no, gástate la pasta en otra cosa, y ni puto caso a quienes dicen que este cine es cultura y el de palomitas no.

2 comentarios:

  1. (soy argentino) nuestro sine es basura por donde lo mires XD (con algunas pequeñas excepciones)
    “un doblemente torturado Viggo Mortensen que, por alguna razón desconocida (quizá un ataque de nostalgia a las cuatro de la mañana) aceptó trabajar en el proyecto”
    Creo que Viggo Mortensen acepto solo porque aquí se lo trata como si fuera una gran celebridad de nuestro país, por el simple hecho de haber pasado parte de su juventud en argentina
    Pero nada más

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  2. Hola, Anónimo Argentino. Releyendo ahora mi crítica a raíz de tu comentario veo que fui bastante duro, pero también reconozco que la película se me hizo muy lenta, muy aburrida y muy pesimista. Viggo es para vosotros lo mismo que para nosotros Bardem: han triunfado en un mundo que no es el suyo, y eso vale mucho. Eso no quita que sean incapaces de hacer un borrón en su carrera, algo que nos ha pasado a todos.
    Un saludo y gracias por tu comentario.

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