jueves, 1 de noviembre de 2012

"Sky-fall"; y el guión también se cayó

Siempre me han gustado las pelis de James Bond, desde las más antisoviéticas de Connery (las más auténticas), hasta las más poperas de los últimos años (aunque confieso que Brosnan siempre me pareció demasiado señorito para encarnar al agente secreto). Y una de las que más me gusta, es "Casino Royale", donde el polémico, embrutecido y visceral Daniel Craig mostraba los inicios del personaje y los motivos de su gélida e implacable personalidad. La película triunfó, sin embargo, creo que a la larga podría hacerle daño a la saga, ya que tanto "Quantum of solace" como esta "Skyfall" parecen querer competir con ella; es como si "Casino Royale" se hubiera convertido en el ejemplo a seguir y aquella con la que se compararán todas las que vengan. Pero es que dicha cinta no es una típica peli Bond, sino que con la excusa de marcar el renacimiento del personaje, permitía unas licencias que valen para una vez, pero que si las aplicas a todas conviertes al agente en otra cosa.


Así, este Bond vuelve a ser "humano", y con ello me refiero a que es vulnerable, falible, emocional e introspectivo. Habrá quien le guste, claro que sí, pero no es James Bond. Yo lo acepto una vez si es para que me expliquen cómo era antes, pero no más. Con esto no quiero decir que "Skyfall" sea mala, de hecho tiene cosas magníficas, como la clásica secuencia inicial (absolutamente espectacular), los característicos créditos (qué lejos quedan ya algunos tan cutres como los de "The living daylights") y hasta el malo, que permite a Bardem excederse un poco con gestos e histrionismos varios, para bien. La factura en general de la película me parece excepcional, sobre todo en las escenas de acción, cosa que me sorprendió de un director como Sam Mendes, más habitual de géneros más pausados. Iluminación y fotografía me parecen igualmente sobresalientes, y las interpretaciones en general son más que aceptables. Pero...

La canción de Adele ya anticipa un tono melancólico que se apodera de la película en la segunda mitad. Nada de fanfarrias, ni de la potente percusión ni los metales que caracterizan las numerosas bandas sonoras de las pelis de Bond. Y precisamente en esa mitad de la cinta, a partir del falso final, todo se viene abajo; hasta aquí la película de James Bond. Y empieza otra cosa, que no es necesariamente mala, pero que no es lo que uno espera.

Ahora bien, lo peor de todo, es el tremendo agujero de guión, claro ejemplo de incapacidad para salir del follón en el que se ha metido el guionista, y si hablo del final de "Perdidos" todo el mundo entiende a qué me refiero. A veces esos agujeros se tapan con explosiones, ruido, tetas y demás, pero esta vez no cuela, y así sale uno del cine pensando: ¿y para qué cojones ha hecho esto, si no le hacía falta? Ese agujero, las escenas McGyver y el fracaso de la misión terminan por derrumbar un edificio bellísimo que podría haber sido una catedral y se queda en grandes almacenes. Pena, penita, pena.

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