lunes, 28 de mayo de 2012

Y el lobo llegó

El pasado viernes 25 de mayo abrió sus puertas la 71ª edición de la Feria del Libro de Madrid, un año más en el Retiro, infierno particular de los alérgicos de la capital. Yo no voy a ir, primero por mi alergia y, segundo, porque no soy nada mitómano, así que no voy buscando autógrafos de escritores o escritoras, que en mi opinión es el gran y único atractivo de este despliegue de casetas y cartón.

Pero hay muchísima gente que disfruta viendo a los autores y las autoras, o que aprovecha el paseo para saber cuáles son las novedades literarias y comprarlas, o para comprarse un título cualquiera que le ha llamado la atención. Sea como fuere, esta feria reporta unos ingresos importantes a las librerías presentes, pero parece ser que este año esas ganancias son más necesarias que nunca por culpa de la crisis y el correspondiente descenso de las ventas. ¿O no es culpa suya?

Repito imagen, pero venía al pelo. Gracias  El País.

Fernando Valverde, Presidente de CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros) declaró en la rueda de prensa de presentación de la feria que Amazon es el enemigo número uno que tienen las librerías, tal y como recoge la informacion.com en esta noticia. La Directora de la misma se expresó en parecidos términos, igual que otro que según la noticia ostenta el mismo cargo, por lo que no sé si es una Feria bicefálica o es que el redactor la cagó. Pero el mensaje que lanzan está claro: Amazon es el lobo y se ha colado en la granja.

Hace más de un año escribí una serie de entradas comentando mi visión del panorama editorial ante la llegada del ebook, y lo comparaba con la aparición del ferrocarril. En su momento, varios sectores intentaron boicotear el "caballo de hierro", pero a pesar de las piedras que pusieron en sus vías, acabó entrando en la estación, mejorando notablemente nuestra calidad de vida. Evidentemente, aquellos sectores perjudicados por el invento (servicios de diligencia, establos, criaderos de caballos) tuvieron que adaptar sus negocios y muchos desaparecieron. El progreso es así de implacable, y oponerse suele servir de poco. Esto ha ocurrido desde hace siglos con otras muchas actividades, y podría haber llegado el turno de la actividad editorial y su cadena de distribución y venta gracias (o por culpa) del ebook.

Pero no es algo nuevo. No es algo que comentara solo yo, que de vidente tengo poco, sino muchos otros personajes más relevantes y mejor posicionados, cuyas palabras tienen un eco bastante más potente que el mío. Pero parece ser que nadie hizo caso, y ahora vienen los lamentos. Como España no tenía una plataforma de venta de ebooks en condiciones, fácil de manejar y con precios competitivos, Amazon se está comiendo el pastel prácticamente en solitario. ¿Significa eso que es la única culpable del descenso de las ventas en un 30% según "algunos" libreros? ¿Acaso los demás productos de consumo no necesarios no han experimentado una bajada similar? ¿También ha tenido la culpa Amazon?

Los libreros deberían saber que el porcentaje de facturación de ebooks con respecto al total de libros vendidos es apenas del 2'4%, (datos del 2010, página 12 del informe) así que el descenso no es totalmente atribuible a este invento; tienen tiempo de reaccionar, pero mal camino llevan si no permiten comprar ebooks en las casetas de la Feria porque "ubicar un ordenador en tan poco espacio dificulta la venta de los libros de papel”, según las palabras de ese otro Director, Teodoro Sacristán. ¿Cuánto espacio útil quita un portátil con conexión inalámbrica?

El problema puede tener más relación con la venta de libros tradicionales que hace Amazon sin respetar la ley del precio fijo, como declara el Presidente de CEGAL. Si eso es así, suponemos que al gigante yanqui le meterán el correspondiente puro, si no... Pero como consecuencia de este problema viene una pregunta: ¿es adecuada una ley de precio fijo en los tiempos que corren? Sabiendo que, al final, los libros son prácticamente un lujo (desgraciadamente), ¿no es lógico pensar que la imposibilidad de bajar sus precios reducirá las ventas en favor de artículos más necesarios? La mayoría tenemos un presupuesto limitado para el ocio, y si antes había suficiente para las cenas, el cine, la música y los libros, ahora ya no. ¿Qué sacrificaremos?

Pero claro, si no hay ley de precio fijo, es de suponer que las librerías pequeñas no podrán competir con las grandes superficies, que utilizan sus pedidos descomunales para exigir descuentos igualmente importantes que pueden trasladar al precio final. ¿Cómo compensar eso? Pues con profesionalidad, con el mejor servicio posible, con opiniones serias y fundamentadas sobre los títulos que poseen, con locales agradables, con webs atractivas e interesantes, que permitan comprar libros tradicionales y electrónicos. Es posible que no todas las librerías puedan realizar este esfuerzo, y en ese caso... En fin, el darwinismo es así de cabrón.

viernes, 25 de mayo de 2012

"Corazón de ángel", detectives y filósofos

El título es probablemente uno de los más crípticos que he escrito, pero tratándose de una novela de detectives con un final de esos que sorprenden, he tenido que esforzarme por encontrar algo que aludiera al tema de la historia sin destriparla a quienes no la han leído. Claro que es bastante posible que sí conozcas la peli, de 1987, fantásticamente dirigida (y adaptada) por Alan Parker y protagonizada por Mickey Rourke y Robert de Niro. Si es tu caso, te puedes ahorrar el libro, como también ocurre con "Hellraiser", y eso que William Hjortsberg (esta será la última vez en esta entrada que escriba dicho apellido) escribe bastante bien, con ese estilo tan propio de las novelas de detectives que triunfaron en los 50 gracias a Chandler y compañía.


El título original de la obra es "Falling angel" (Ángel caído), que tiene más gracia, pero se ve que la editorial Versal decidió recurrir al título de la película, "Angel heart" por motivos puramente comerciales. Vamos, que si no se hubiera hecho peli no habrían publicado la novela (teoría que me confirma descubrir que esta última se publicó en su edición original en 1978, pero que Versal no publicó en España hasta el año en que se estrenó la cinta de Parker). Esta edición española está correctamente traducida por Eduardo Goligorsky (no, este apellido tampoco vas a verlo más), tiene 254 páginas que se pasan volando, y tapas blandas ilustradas con... ¡fotos de la peli! Qué sorpresa.

La novela relata la investigación del detective privado Harry Angel por encargo del enigmático Louis Cyphre, muy interesado en descubrir el paradero de un cantante de éxito llamado Johnny Favorite. Y a partir de esta premisa tan sencilla, Angel emprende una búsqueda muy intensa que le llevará a conocerse a sí mismo, y de ahí el título de esta entrada, aunque nadie sepa a quién atribuir realmente el dichoso aforismo griego, conocido por todos gracias a "Matrix" y no a ningún libro.

Como he comentado, la novela se lee muy bien, reúne todos los tópicos del género de detectives (tipo duro y listo, femme fatale, apariencias engañosas), un ritmo endiablado y un final... Bueno, a mí no me convence cómo está narrado el final, porque la derrotista decisión del prota no me casa, y porque el autor no termina de mojarse, cosa que sí ocurre en la película, bastante más estremecedora. Total, que el hecho de que rodaran la adaptación hizo innecesario que editaran la novela en español. Qué parajoda. A ver quién es el valiente que dice aquello de "me gustó más el libro".

Lenguaje: ***
Trama:****
Emotividad: **

martes, 22 de mayo de 2012

"Top Gear", un programa para los que no nos gustan los coches

Hace ya unos pocos meses que descubrí un programa de coches de la BBC llamado "Top Gear", retransmitido en España (doblado al Español) por el canal Energy. He dejado que pase un tiempo prudencial para saber si ese primer flechazo que viví con él se acababa pasando, como esos rollos de verano que algun@s experimentan y que yo nunca he vivido porque para mí el amor jamás ha sido un sentimiento estacional. Meses después puedo afirmar que, efectivamente, me he enamorado de "Top Gear".


Manda huevos que un servidor, que lleva años detestando la caja tonta y que no he deseado los coches más que para que me lleven de un sitio a otro, se haya enganchado a un programa así. He intentado convencerme de que si tratara de coleópteros egipcios o del jazz de entreguerras también me gustaría, porque su atractivo no reside en los automóviles que analizan, sino en la dinámica del programa, en la química entre sus presentadores (no, no hay sexo) y en el presupuesto exorbitante del que disponen, aunque lo nieguen.

"Top Gear" lleva en antena chorrocientos años, repitiendo básicamente la misma fórmula, y sigue entreteniendo que da gusto. Casi toda la culpa recae en los tres cachondos que lo presentan, el sabelotodo, el canijo gracioso y el anticuado, que critican con esa ironía tan inglesa todo cacharro que se les pone entre manos (siempre que no sea un Aston Martin, claro). Hay análisis profundos, noticias rápidas, entrevistas superficiales y sobradas a paladas, desde dinamitar un edificio con una furgoneta en la azotea, hasta echarle una carrera a un caza Eurofighter con un superdeportivo. Da lo mismo que no tengas ni puta idea de bielas, aerodinámica, reglajes o turbos; el programa se entiende a las mil maravillas sin esos conocimientos, de modo que el mundo del automóvil se convierte en un puro espectáculo, tanto si aparece un Ford Fiesta como si sale a escena el último Ferrari. 

También hay que darle las gracias al doblaje en Español, que se ajusta perfectamente a las personalidades de los tres presentadores y que reproduce las innumerables coñas marineras con muchísima gracia. Aunque me he encontrado con algún episodio en el que creía estar viendo uno de esos espacios de la teletienda de las tres de la madrugada.

Total, que en este momento de crisis, mentiras e informativos de pega, nada mejor para reírse un rato que sintonizar este "Top Gear" a eso de las ocho de la tarde, hora española.

Y juro que la cadena no me ha pagado ni un duro por escribir esto.

domingo, 13 de mayo de 2012

"Historia de dos ciudades", ¿seguro que se escribió en 1859?

Qué fantástico y esclarecedor es leer o releer ciertos clásicos en el momento justo, y qué lástima es comprender que repetimos los mismos errores una y otra vez, por mucha historia que leamos. La acción que nos relata Dickens en esta NOVELA transcurre en los años previos a la Revolución Francesa, en 1789, pero si un@ se abstrae de ese contexto histórico...


"Pues aquellas estancias, aunque hermosísimo espectáculo digno de verse, ornadas con cuanto en punto a decoración podían proporcionar el buen gusto y el arte de la época, carecían, en verdad, de toda consistencia. Consideradas con relación a las turbas de descamisados que pululaban por doquier con sus andrajos y sus gorros de dormir (y no muy lejos, por cierto, ya que las vigilantes torres de Notre Dame, equidistantes casi de los dos extremos, podían muy bien contemplar uno y otro), habrían revestido un cariz sumamente inquietante si alguien en casa de monseñor hubiera sido capaz de inquietarse por cosas tan nimias. Militares de alta graduación horros de todo saber y ciencia militar; oficiales de marina sin la menor idea de lo que es un barco; funcionarios ignorantes de los negocios públicos; clérigos desvergonzados, mundanos hasta el colmo, de ojos sensuales, lengua suelta y vida licenciosa; todos de lo más inepto y negado para las vocaciones que representaban, tremendos embusteros en su afectación de pertenecer a ellas; pero todos, próxima o remotamente, de la misma clase y prosapia de monseñor, y en consecuencia promovidos a un sinfín de sinecuras y cargos públicos en que todo eran prerrogativas y lucro... hay que decir que los de tal especie se contaban por docenas de docenas."

"-¡Muerto! -gritó el hombre en un arrebato de desesperación incontenible, levantando ambos brazos por encima de la cabeza y mirando de hito en hito al aristócrata-. ¡Me lo han matado!
La gente, arremolinada en torno, miraba al señor marqués, y todos aquellos ojos no expresaban otra cosa que la atenta expectación, la ansiedad propia del caso; no se advertía en ellos cólera ni hostilidad alguna. Tampoco despegaba nadie los labios; después del primer grito habían enmudecido, y mudos continuaban. La voz del que había hablado primero era anodina y mansa, en su extrema sumisión. El señor marqués paseó la mirada sobre todos ellos como si no fueran más que ratas salidas de los agujeros.
-Me sorprende -dijo, sacando su bolsa- que no sepáis cuidar de vosotros mismos y de vuestros hijos. Siempre tenéis que estar alguno por el medio, obstruyendo el camino. ¿Cómo puedo yo saber si han sufrido algún daño mis caballos? ¡Toma! Dale eso.
Arrojó una moneda de oro para que la recogiese el lacayo y todas las cabezas se inclinaron para verla caer.
-¡Muerto! -volvió a gritar el hombre alto con tono patético y desgarrador [...]
Tan acobardados vivían todos y tan larga y penosa era su experiencia de las injusticias que personajes como aquel podían cometer, al amparo de la ley o al margen de ella, que ni una voz, ni una mano, ni siquiera una mirada osó levantarse."

"-La represión es la única filosofía duradera. Ese respeto ciego del miedo y de la esclavitud, amigo mío -observó el marqués-, mantendrá a los perros obedientes al látigo mientras ese techo -miró hacia arriba- nos resguarde del cielo inclemente."

Y entonces llegó la Revolución Francesa. Tomen nota.

Lenguaje: *****
Trama: ***
Emotividad: ****

viernes, 4 de mayo de 2012

"Soy leyenda" se hace muy corto

Fue lo primero que me vino a la cabeza al terminar esta novela corta de Richard Matheson, apenas 180 páginas en la Colección Booket de Ediciones Minotauro traducida a un español mal construido por Manuel Figueroa. Supongo que por siete euros no se pueden pedir más a una edición en papel (de ese con el que te limpias el culo después de una noche de resaca y un café).


Soy leyenda se publicó por primera vez en 1954, así que es probable que lo único nuevo que pueda escribir al respecto lo haya hecho ya en el párrafo anterior, pero aun así probaré suerte. La historia transcurre en el apocalíptico futuro de 1976 (que hoy sabemos que no fue tan malo) en el que Robert Neville, el protagonista, es el único hombre vivo sobre la tierra. Más o menos. La historia está contada en tercera persona, con un narrador omnisciente que relata la monótona existencia de Robert, plagada de rutinas y pensamientos pesimistas. Lógicamente, abunda más la introspección que el diálogo, pero al no recrearse en detalles innecesarios ni repetir cantinelas capítulo tras capítulo, la narración transcurre sin apenas pausas. De hecho, todo parece desarrollarse demasiado rápido, incluyendo la tediosa investigación que realiza el protagonista para tratar de averiguar a qué se debe el vampirismo.

Ese es uno de los grandes méritos de esta pequeña novela: proporcionar un origen bacteriano, científico, al vampirismo, cuando siempre se había considerado una especie de maldición sobrenatural. Pero para lograr que la explicación resulte verosímil, Matheson crea unos vampiros menos poderosos y fantasiosos de lo habitual, de modo que los suyos no se transforman ni en niebla, ni en animales, ni tienen miradas hipnóticas. Sus vampiros son muy resistentes, longevos, no soportan el ajo y son vulnerables a la luz del día, de modo que todo puede achacarse a los cambios fisiológicos que experimentan una vez contagiados.

La otra novedad que aporta Matheson al vampiro literario es que lo convierte en una criatura amoral en vez de inmoral. Tal y como deja entrever en "Soy leyenda", el vampiro no es el monstruo que se creía hasta entonces por alimentarse de sangre humana y vivir en la oscuridad, sino que se trata de un ser vivo con tanto derecho a existir (y a luchar por su existencia) como cualquier otro. Que sus necesidades sean diferentes a las de los seres humanos lo coloca en un plano de la moral diferente al nuestro, por lo que nuestros preceptos y leyes no son aplicables a ellos, del mismo modo que no se les pueden aplicar a los leones o a los tiburones. Desgraciadamente, Matheson desarrolla muy poco esta cuestión, que queda relegada al final como una especie de revelación que tiene el protagonista. Me hubiera encantado que el autor hubiera escrito "Soy leyenda" con algunos años más (sólo tenía 28 cuando se publicó), porque seguramente habría tenido más experiencia y más recursos, de modo que habría desarrollado mejor esta obra que acaba pareciendo un cuento largo y no una novela que estilísticamente apenas tiene nada reseñable. Sus méritos están en el contenido, en lo que cuenta y no en cómo lo cuenta, aunque su concisión narrativa consiga pasajes bastante intensos.

En definitiva, una gran historia que daba para mucho más y por la que ha pasado el tiempo. De nuevo se trata de una obra que hay que poner en su contexto para poder valorar con justicia, que gustará a los aficionados a los chupasangres y los mundos posapocalípticos, pero que decepcionará a casi todos los demás.

Trama: ****
Emotividad: ***
Lenguaje: ***

martes, 1 de mayo de 2012

"Los Vengadores" me divierten, pero no me emocionan

Y con ese título ya no haría falta escribir más, aunque lo voy a hacer. A estas alturas una de las películas más esperadas del año habrá batido todos los récords de taquilla de España (quizá de Europa) y estoy bastante seguro de que hará lo mismo en yanquilandia, donde se estrena el 4 de mayo. La verdad es que la estrategia para crear dichas expectativas ha sido magnífica, presentando a los protagonistas en sus propias películas (casi todas funcionaron bastante bien en su momento) para juntarlos en esta gran traca "final" (todos esperamos al menos otras dos) que es "Los Vengadores". Traca escrita y dirigida por el comiquero y televisivo Joss Whedon (sí, ha guionizado tebeos de Marvel, además de hacer "Buffy" y "Serenity") a quien culpo del principal fallo de la película, a saber: chistes, chistes y más chistes. Es verdad que las numerosas bromas repartidas a lo largo de este circo de tres pistas que es "Los Vengadores" contribuyen a hacerla más divertida y a que pases un muy buen rato viéndola, pero no es menos cierto que destruye todo dramatismo y toda épica. Para mí esos dos elementos son fundamentales en una película de héroes, porque al final son los que consiguen emocionarme, y que un relato consiga eso constituye la prueba definitiva de que ha logrado hacer que me la crea, meterme dentro de la historia. Está claro que la película ni puede ni debe ser un drama, pero tampoco lo son "Gladiator" ni "Armageddon", y estas sí consiguieron hacerme pasar un momento de congoja. "Los Vengadores" desperdicia todas y cada una de las ocasiones dramáticas en favor de la coña y la risa fácil, por lo que salí del cine con una sensación de vacío bastante considerable.


Al margen de eso, pues todo bastante correcto, si bien Robert Downey Jr. consigue que la mitad de la película sea suya y la otra mitad se la repartan los demás tipos en mallas. Todavía no estoy seguro si esto se debe a su talento (es con diferencia el mejor actor del reparto) o a que el guión le reserva las mejores frases (o una combinación de ambos factores). El caso es que cuando aparece Tony Stark no hay superhéroes en pantalla, aunque los veas. No está Thor, ni el Capitán América, ni Hulk, ni Furia, ni la Viuda Negra de bollería industrial; sólo está Tony-Robert Downey. Son especialmente sintomáticas las escenas comiqueras en las que él y el Capi se enfrentan dialécticamente, pero la balanza se inclina tan claramente del lado del Hombre de Hierro que no hay lucha ninguna; culpa de Chris Evans y su inamovible cara de circunstancia a lo largo de toda la cinta. Es evidente que en su preparación del personaje del Capi entrenó todos los músculos menos los de la cara (quizá porque pensó que siempre llevaría la máscara).

Respecto al argumento, funciona bien hasta que descubrimos que Hulk es el comodín del director-guionista para usarlo como le convenga a la historia en cada momento, algo que hacemos al mismo tiempo que vemos que la invasión es un poco... descoordinada, por decirlo finamente. Supongo que los alienígenas se creían tan superiores que no pensaron lo más mínimo en la estrategia o en la táctica.

Y después de todo esto pensarás que "Los Vengadores" me ha parecido un espanto, pero es que cuando criticamos algo tenemos la mala costumbre de resaltar los errores sobre los aciertos, pero eso no significa que no los tenga. La acción es estupenda, los diálogos rápidos e inteligentes, los momentos Marvel abundan y la trama no está mal (salvo el tema Hulk). Como he dicho, es un circo de tres pistas enormemente entretenido que posiblemente no deje recuerdo alguno una vez comentes los chistes con los amig@s al salir del cine. ¿Es la mejor peli de superhéroes que se ha hecho? No, ni de coña, y quien sostenga lo contrario tiene una memoria muy corta o ha visto muy pocas (estoy pensando en una antigua y en otra bastante reciente). ¿Derrotará a "Avatar"? Pues, hombre, si son superhéroes deberían hacerlo, ¿no?