viernes, 8 de febrero de 2013

Conclusiones erróneas del sector editorial

Cada vez que leo algún artículo o reportaje sobre la piratería cultural me encuentro barrabasadas varias de boca de los editores que el periodista de turno no sabe corregir y que acaba asumiendo como ciertas. La reciente publicación del estudio "Hábitos de lectura y compra de libros 2012" de la Federación de Gremios de Editores de España es interpretado de manera parcial y errónea por el sector y por todos aquell@s dispuest@s a escucharles sin espíritu crítico, siempre list@s a quedarse con el titular olvidándose del texto.


Que quede claro, una vez más, que no defiendo la piratería de ningún tipo. Es evidente que como creador de contenidos estoy especialmente sensibilizado respecto a dicha práctica, pero algunos de l@s que la defienden y promueven tienen además cierta carencia moral, pues ni siquiera son capaces de admitir que está mal. Seguramente esto es lo que más me indigna de los piratas culturales; si al menos reconocieran que no deberían proceder así, habría alguna esperanza de corregir el problema. Pero si además de no avergonzarse lo más mínimo por hacerlo, lo defienden aludiendo a lo cara que está la cultura, a lo mucho que ganan los autores, editores y distribuidores o a cualquier otra razón de este estilo, pues apaga y vámonos. Así que cuando los responsables del sector cultural dicen que falta educación y concienciación respecto a la piratería, tengo que darles la razón. Lo mínimo cuando uno se descarga por la cara un libro, una peli, una serie o una canción es saber que eso no está bien. No digo que tenga que quitarle a un@ el sueño, o que haya que meterl@ en la cárcel por ello; simplemente hay que saber que se está perjudicando a otros, y que hay muchas maneras de obtener libros, pelis, series y canciones gratuitamente sin piratear. Otra cosa es que no obtengas justo lo que quieres.

Después de esta aclaración de mi posicionamiento, retomo el tema de la entrada, que es el de la interpretación interesada de los datos. Esto es algo que se hace en todos los sectores, y cuando sus intérpretes tienen intereses en el campo de estudio, entonces hay que levantar las orejas. Empiezo con un reportaje de ABC del 26 de diciembre del año pasado, titulado "La crisis rompe el suelo bajo unos pocos best sellers", cuya conclusión es que los escritores superventas venden hoy la mitad de hace un año (y probablemente el doble que el año que viene). Para demostrarlo se apoya en los datos de la consultora Nielsen, que dice por ejemplo que la última de Lorenzo Silva ha vendido "solo" 40.000 ejemplares en menos de dos meses (¿cuándo ha vendido más este autor en un periodo similar?); que Elvira Lindo lleva casi 10.000 de su último Manolito Gafotas desde noviembre, cuando ha vendido millones de la serie (exactamente, de toda la serie, cuyo último título había salido en 2001); que desde septiembre se han vendido 18.621 ejemplares de Las leyes de la frontera de Javier Cercas, cuando vendió un millón de sus Soldados de Salamina (¿en cuánto tiempo, habiéndose publicado en 2007?)... Está claro que las comparaciones entre lo que acaban de vender y lo que vendieron no permiten concluir que ahora facturan la mitad, pero la periodista reincide en sus errores y menciona también a Nicole Krauss, cuya última novela antes de La gran casa se publicó en 2006, y a Isabel Allende, entre otros, cuya obra Amor es una recopilación de fragmentos de sus obras (normal que venda menos, ¿no?). Para que una comparación sea válida los elementos deben ser equiparables, y aquí no lo son. Al menos la periodista no atribuye el supuesto descenso a la piratería.

El siguiente reportaje es aún más tendencioso, y corresponde a El País. El titular ya promete: "El sector del libro dejó de ganar 350 millones por la piratería". Este es el ejemplo perfecto de lo que comentaba al principio sobre el vicio de quedarse con el titular y obviar el texto completo. Quien lo lea (y animo a hacerlo) se dará cuenta de que en ningún sitio aclara cómo se han calculado esos 350 millones de pérdidas por la piratería. Lo más que encontrará es que los ingresos del sector editorial en 2012 se han reducido un 12% con respecto al año anterior. Todos los editores consultados por el periodista declaran que la piratería ha aumentado, pero no lo demuestran. Al autor del reportaje no se le ocurre aportar datos sobre el descenso del consumo en otros sectores que quizá prueben que la reducción se debe más a la crisis económica que a los piratas. Es más: que alguien se descargue un libro por la cara no equivale a que el sector no esté ingresando la cantidad correspondiente por su venta, porque es posible que esa persona nunca lo adquiriera si tuviera que pagar. Ojito al sofisma, porque le da la vuelta a la tortilla: no me compro el último de Ken Follet porque me falte pasta para llegar a fin de mes, sino porque tengo un ereader y lo puedo piratear.


Por último, repaso el reportaje "Yo leo, tú descargas, él piratea", publicado también en El País (supongo que formar parte del Grupo Prisa, dueño también de Alfaguara, Aguilar, Altea y alguna más, favorece que el diario tenga el enfoque que tiene). Lo que pretende ser un desglose de las cifras del estudio "Hábitos de lectura y compra de libros 2012" de la FGEE se convierte en un manifiesto contra la piratería por culpa de las declaraciones recogidas por el periodista. Para empezar, un estudio sobre este tema basado en encuestas tiene una precisión limitada. ¿Cuánta gente contesta sinceramente a preguntas como "le gusta leer", "usted piratea" o "cuándo leyó por última vez"? 

Una vez aplicada una sana dosis de escepticismo a la exactitud de los porcentajes reseñados en el estudio, hay que aplicar otra de lógica pura para que no nos den gato por liebre. El caso más flagrante de esto es el que vincula descargar gratuitamente con piratería. Esta relación la hacen el presidente del FGEE, la editora de Salamandra y la Consejera Delegada de Random House Mondadori, que al parecer jamás han oído hablar de los ebooks gratuitos o de la lectura en la nube. Solo Amazon tiene casi 1.500 ebooks gratuitos, mientras que portales como 24symbols ofrecen la posibilidad de leer online sin pagar nada. ¿Quienes han recurrido a estas opciones entran en el saco de los piratas?

Señores editores, yo entiendo que estén preocupados por la piratería (yo también lo estoy), pero hagan el favor de no intentar engañar al personal con razonamientos falsos y conclusiones erróneas; a lo mejor así dejan de tener fama de tremendistas y de censores.

Y a mis colegas periodistas les pido que se documenten más y piensen mejor. Es la única forma de que no te cuelen un discurso interesado y de dejar de ser los voceros de todo tipo de lobbies. Diligencia e imparcialidad, por favor. 

4 comentarios:

  1. Que la piratería es un problema nadie puede negarlo, pero ¿cómo conocer cifras de los libros digitales que se descargan ilegalmente si ni siquiera se dan a conocer las cifras de ebooks vendidos? ¿Cómo comparar una acción en relación con otra sobre la cual no se tienen resultados? ¿Cómo combatir una “enfermedad” si no se diagnostica el origen y las causas de la misma? Y claro está, por otro lado, que descargar un ebook no significa leerlo, por tanto, no se están perdiendo lectores.
    ¡Muy buen post Iván! Comparto en las redes.
    Saludos

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    1. Muchas gracias, Mariana. Efectivamente, es bastante vergonzosa la resistencia que están poniendo a los ebooks, aunque ya hay unas cuantas editoriales y librerías que se están poniendo las pilas. No obstante, esta semana escribiré otra entrada al respecto porque hace poco me pasó algo que me demostró que no se lo están tomando en serio.
      Un saludo.

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  2. Hola, buen artículo, efectivamente piratear algo no significa necesariamente estar produciendo una pérdida, ya que muchas de las cosas que se piratean realmente son cosas que no se tiene intención de comprar. Yo reconozco que bajo cosas de Internet, pero de la misma forma digo que cuando por ejemplo bajo una película, la veo y me gusta, cuando el DVD original está a un precio asequible (cada cual entiende cuál es su precio asequible), me gusta comprarla, porque disfruto teniendo una colección de películas originales que me han gustado (y no son pocas). Lo mismo aplico a la música, libros y demás cosas que habitualmente uno encuentra por Internet.

    De hecho a veces he bajado cosas que jamás habría comprado de primeras porque no me llamaban nada la atención, y luego han resultado ser buenas, y he terminado comprándomelas originales. De otra forma, posiblemente nunca lo habría comprado.

    En resumen, no toda piratería genera una pérdida, y a veces incluso puede generar un beneficio dando a conocer cosas que de otra forma uno ni siquiera llegaría a conocer (he perdido ya la cuenta de las películas extranjeras que he bajado y que luego me han gustado y he terminado comprando por alguna tienda en Internet, ya que a España por desgracia ni llegan).

    De la misma forma, habría sido interesante saber a dónde habría llegado la informática si no hubiera existido la piratería. Pienso que la implantación de la informática doméstica ha llegado a donde ha llegado porque la piratería es posible. Si todo lo que usamos lo tuviéramos que comprar original, al menos a los precios actuales, tener un ordenador en casa sería un artículo de máximo lujo, y los ordenadores quizá seguirían siendo en fósforo verde y cosa de oficinas.

    Saludos

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    1. Lo de la piratería es un problema espinoso, y digo problema a propósito. Creo que todos deberíamos ser conscientes, al menos, de que está mal. Una vez asumido eso, que cada uno actúe como considere, pero que exista al menos un momento de conciencia, una reflexión, y no un automatismo exculpado por mil razones espurias. Tú mismo no puedes evitar defenderlo...

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