viernes, 15 de marzo de 2013

Causas y consecuencias de los ebooks de saldo

Mi entrada anterior sobre cuál podría ser el precio justo de un ebook con respecto a su contrapartida de papel está trayendo bastante cola, y preveo que algo parecido ocurrirá con esta. Al final de la anterior comentaba que existe una sensación generalizada de que los ebooks tienen que ser muy, muy baratos. Creo que esto se debe a que portales como Amazon ofrecen un amplísimo catálogo de títulos a menos de un euros, e incluso gratis. La gran mayoría de ellos (como los de un servidor) son obra de autores "independientes", en cuanto a que no están apadrinados por ninguna editorial, por lo que los costes implicados en la creación del ebook se reducen drásticamente. En la mayoría de estos casos, no ha habido revisión ni corrección de un tercero (y profesional), ni tampoco na campaña de publicidad más allá de la que pueda procurarse el propio autor mediante las redes sociales o algún pequeño acto.

Por tanto, tiene sentido que el ebook resultante cueste menos. ¿Pero cuánto menos? Está establecido que los autores literarios cobren un 10% (la verdad es que cada vez son menos los que consiguen este porcentaje) del PVP de cada libro que venden. Así pues, si un libro cuesta 20 euros, el autor cobra 2 por cada ejemplar vendido. Parece ser que esto se ha trasladado al terreno digital, y como en el caso de los independientes solo ellos tienen que cobrar (bueno, y el portal que distribuye), ponen su ebook a unos 3 euros, que acaban quedándose en 2 después de quitar impuestos y el porcentaje del portal. Al menos, este fue el razonamiento que usé yo cuando puse a la venta mis novelas.

Qué bien escribo...
Sin embargo, hay muchos ebooks por menos, en cuyo caso el porcentaje que se queda el portal aumenta considerablemente a costa del correspondiente al autor. ¿Por qué? Pues una de las razones es que hay autores que no tienen ningún interés en ganar dinero con su obra. Escribir es una tarea bastante gratificante, un hobby, y si nadie ha cobrado jamás por sus hobbys, ¿por qué hacerlo ahora? Muchos han visto que la llegada del libro digital permite que sus escritos no lleguen solo a su familia y amigos, que a veces no sabían donde meterse para escapar del brete que supone leer las inquietudes, reflexiones o paridas del pesado de turno (y de la consiguiente pregunta: "¿qué te ha parecido?"). Y ni cort@s ni perezos@s han colgado sus obras en los consabidos portales para dar a todo el mundo la oportunidad de leerl@s. Ell@s no quieren cobrar por ello, solo quieren el reconocimiento, ofrecer al público su inteligencia y sus versos. 

Ven con nosotras y te harás ric@ y famos@
Luego hay otros autores que han oído cantos de sirena (voceados desde los propios portales, interesadísimos en extender estas historias porque les benefician enormemente) que cuentan que una jovencita desconocida se ha hecho millonaria vendiendo sus novelas digitales a un dólar. ¿Cómo no va a hacerse millonaria con ese precio? ¿Quién no se gastaría un dólar en una novela? Desgraciadamente, es@s autores no vieron que el precio no importa si el público no sabe que tu obra está ahí, y para que lo sepa un millón de personas hay que anunciárselo, y eso cuesta mucha pasta. Tampoco pensaron que en España se lee poco, y que no hay tanta gente (ni tanto ereader) como en Estados Unidos. Y tampoco sospecharon que quien extendió esta noticia fue el propio portal gracias al cual la desconocida escritora se hizo millonaria, y nunca debe un@ fiarse de las noticias que surgen de una fuente interesada. ¿Qué tercero ha verificado esas ventas?

Hay otra razón para esos precios tirados, y es que algunos escritores profesionales, con cierto nombre ya, conservaban los derechos digitales de sus obras, algunas publicadas hace años, y sacarlas en ebook muy baratas podía resucitar sus homólogas en papel, cuando llevaban largo tiempo pudriéndose en los almacenes o en los estantes de las librerías. Además, podían acudir a los medios de comunicación con una nueva historia: "acabo de lanzar el ebook a menos de un euros de mi primera novela publicada y he vendido 10.000 ejemplares en una semana". ¿Quién iba a verificar ese dato, si solo lo conocen el autor y el portal, y ninguno va a enseñarlo si no quiere? Es más, si quisieran hacerlo podrían, solo que esos ejemplares podría haberlos comprado el propio autor o su editorial, y solo les habría costado 6.500 euros, porque habrían recuperado el 35% del gasto (el portal se queda el 65% restante). Una campaña de marketing baratísima.

Por último, estamos los autores que, viendo sus obras rodeadas de otras a un precio inferior, hemos tenido que abaratarlas para poder competir. Aquí va otro ejemplo: mi novela "Cuando cae la noche I-Ascensión" es un thriller sobrenatural ambientado en Madrid y cuesta 3 euros. En su correspondiente categoría aparece rodeada de otras 2.000 novelas que cuestan 1 euro. Ningún medio especializado, ninguna campaña publicitaria destaca mi obra sobre las demás; solo diferencia el precio (a primera vista). ¿Cuál comprará el lector potencial? Pues eso.

Pero la consecuencia terrible y probablemente imprevista de esta guerra de precios en el mercado del ebook, es que está calando la creencia perversa de que la literatura no cuesta nada, que escribir es un placer en sí mismo por el que nadie merece ganar demasiado dinero. ¿Cómo va a valorarse el esfuerzo, el trabajo, los conocimientos y la experiencia que implican escribir una novela cuando todas cuestan un euro? Y voy aún más lejos: si un euro no es dinero, ¿qué más da no pagarlo y descargarme la obra gratis? Total, un euro no va a sacar al autor de pobre. ¿Qué escritor profesional querrá seguir trabajando si no va a ganar nada? ¿Qué literatura se escribirá entonces y cómo serán sus lectores?

Mmmmm... ¡gratis!

Carguen, apunten y disparen.

martes, 12 de marzo de 2013

¿Cuál es el precio justo de los ebooks?

Hacía tiempo que quería dedicarle una entrada a este espinoso tema sobre el que todo el mundo opina bastante categóricamente y conforma dos bandos bien definidos: el de los que defienden un precio irrisorio y el de los que argumentan que tiene que ser prácticamente el mismo que el de los libros tradicionales. Yo quería formarme una opinión bien fundamentada al respecto, y creo haberlo conseguido. Pero como exponerla a las bravas no ayudaría a convencer a nadie a favor o en contra de cualquiera de las posiciones, voy a pormenorizar mi razonamiento para que quien lea esto pueda tener elementos de juicio válidos para decantarse por un bando u otro.


Los economistas dirían que el precio justo es aquel en que se encuentran la oferta y la demanda, pero como en el caso de los ebooks la oferta es infinita, esta respuesta no me sirve. Además, no todos los libros son iguales, y mientras que unos han nacido para satisfacer las ansias lectoras de la masa, otros presumen de estar hechos para paladares más exigentes y mucho más exiguos. No voy a meterme en esa polémica, sino que simplemente lo comento para señalar que los libros (y los ebooks) no son manzanas que puedan meterse en el mismo cesto; lo que vale para unos títulos no vale para otros.

Ahora bien, hay una serie de costes compartidos que sirven perfectamente para determinar el precio que debería tener un ebook respecto a su contrapartida analógica. Para facilitar el argumento voy a usar números redondos, por lo que el importe final será más una aproximación, una guía, que una cantidad precisa aplicable a cualquier ejemplar.

El libro tradicional necesita de una serie de costes para venderse que no se aplican al ebook. Se trata del coste de distribución, del coste de imprenta y del coste de almacenamiento. Todos los editores con los que he hablado señalan que la distribución constituye aproximadamente un 40% del PVP de un libro. es decir, que si cuesta 20 euros, 8 son para la distribuidora. Señalan también que el de imprenta se sitúa en torno al 10% (otros 2 euros). En cuanto al de almacenamiento, es el más difícil de calcular, pues varía en función de las tiradas, pero con ese afán de redondear, lo estableceré en el 5% (1 euro). 

Por tanto, un ebook tendría que costar un 55% más barato que un libro tradicional, y así la versión digital de uno de 20 euros debería tener un PVP de 9 euros. Después de todo, el ebook necesita todos los demás pasos de su gemelo en papel para existir: un autor, un editor (que revisa, corrige, traduce cuando es necesario, diseña y promociona) y un canal de venta. Cierto que este último no tiene que ser físico, pero es de suponer que independientemente de su naturaleza, real o virtual, el canal querrá el mismo porcentaje del pastel, que es del 30% aproximadamente.

Sin embargo, el ebook requiere otros pasos que el libro tradicional no necesita, como es la conversión a un formato electrónico (a veces incluso un diseño diferente para encajar en el lector). Es cierto que será un coste bajo, pero aun así habrá que pagarlo; yo lo situaré en el 5%. También habría que tener en cuenta el gasto en inversión que han realizado algunas editoriales y puntos de venta para disponer de la tecnología capaz de ofrecer el ebook (portales web, plataformas de pago y descarga online, lectores...). Constituiría un coste elevado, pero muy variable, pues no tod@s han hecho los mismos esfuerzos.

El coste que no puede obviarse es el del IVA para los ebooks, 17 puntos superior al de los libros tradicionales, del 4%. Volviendo al ejemplo anterior, el IVA de un libro de 20 euros sería 0'8 euros, mientras que su contrapartida digital sería de 4'2 euros. Ahora bien, dicho impuesto no sería sobre un precio de 20, sino sobre el precio recalculado del ebook. Recapitulando: restando y sumando porcentajes, el ebook (con su IVA del 21%) saldría por 12'1 euros, sin añadir el coste en inversión tecnológica apuntado en el párrafo anterior, y que muchos editores y libreros tendrían todo el derecho del mundo a reclamar.

Por tanto, en mi opinión, como tantas veces ocurre, ni tanto ni tan poco. Ni el ebook tiene que ser muchísimo más barato que el libro físico, ni ambos deben costar lo mismo. ¿Por qué abundan entonces los ebooks tirados de precio? ¿Por qué esa sensación bastante generalizada de que los ebooks deben ser casi regalados? Pues porque una serie de autores (y editoriales) nos hemos visto casi obligados a bajar precio para poder competir con otr@s que, o no valoran su tiempo y su oficio (por no decir arte), o no pierden nada porque la vida de ese libro o ebook llegó a su fin hace tiempo. En la próxima entrada trataré este asunto, tan espinoso como el primero, si no más.